Enfrentando la pandemia: el Ășltimo esfuerzo

El LĂ­bero

Hace un año se iniciaban las restricciones al movimiento de las personas y el mercado internacional reaccionaba con fuertes caĂ­das ante un planeta que entraba en cuarentena. El precio del cobre en abril del año pasado llegĂł a US$2,29 por libra, mientras que un barril de petrĂłleo caĂ­a hasta US$23, generando un sustancial remezĂłn en los paĂ­ses exportadores del llamado oro negro. Estos indicadores daban cuenta de cĂłmo la economĂ­a mundial se precipitaba en una recesiĂłn y, de hecho, el Imacec chileno de abril se contrajo en 12 meses en un -13,8%, lo que marca el inicio de la peor crisis econĂłmica de las Ășltimas dĂ©cadas.

Todas las proyecciones iniciales indicaban que a mediados del 2020 la pandemia empezarĂ­a de declinar y que por tanto la ayuda fiscal debĂ­a ajustarse a dicho calendario tentativo, pero el comportamiento de este virus se apartĂł de lo proyectado y es asĂ­ como un año despuĂ©s del inicio de la pandemia estamos ahora con  incluso mayores restricciones que las vistas originalmente. Sin embargo, existe la esperanza de que esta sea la Ășltima gran cuarentena y que a partir de mayo la economĂ­a domĂ©stica comience a renacer. La economĂ­a externa, por su parte, ha mantenido su reactivaciĂłn, principalmente de la zona asiĂĄtica, y ello se refleja con un precio del cobre que bordea actualmente los US$4,14 por libra.

Así, esta expectativa de reapertura a partir de mayo junto con un comercio exterior dinåmico, genera una aparente contradicción, ya que si bien el PIB chileno debe haber caído cerca de 1,2% en el primer trimestre, las proyecciones para el año se siguen corrigiendo al alza, llegando incluso a bordear una expansión de 7%. Esto implica un segundo semestre muy dinåmico, donde los incrementos de la producción de algunos meses exhibirån variaciones de dos dígitos.

Si este escenario se hace realidad, habremos logrado llegar al nivel de PIB que tenĂ­amos en 2019, aunque en muchos sectores productivos deberemos implementar un plan de reconstrucciĂłn, ya que en servicios como el turismo se ha registrado un impacto profundo que no se soluciona con una polĂ­tica pĂșblica general como el programa Fogape y por tanto serĂĄ necesario implementar un programa focalizado para dicha reconstrucciĂłn econĂłmica.

Aunque este proceso de reconstrucción sea exitoso y logremos retomar la actividad pre pandemia, se estån produciendo grietas significativas en nuestra institucionalidad económica, tal como el desmantelamiento de la seguridad social, la política tributaria diseñada desde el Congreso y decenas de mociones parlamentarias que violan sistemåticamente la Constitución. Estas grietas son mås dañinas que la pandemia misma, ya que alteran no solo el presente, sino también toda la evolución futura de nuestro país.

Columna de Tomås Flores, Economista Senior, publicada en El Líbero.- 

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