¿A QUIÉN LE IMPORTA EL CRECIMIENTO?

Chile es más pobre de lo que era hace 18 meses atrás luego del estallido de violencia de octubre del 2019 y de la pandemia y sin embargo la gente aspira a mayor calidad de vida y tiene exigencias de mejores pensiones, mejor salud y sueldos más altos. Si uno viera a un país dispuesto a hacer un esfuerzo de superación para lograr todas esas cosas se entendería. Pero uno ve otra cosa: la mayoría es partidaria de seguir vaciando los fondos de pensiones (con apoyo de políticos de toda la izquierda y buena parte de la derecha) y no se ve preocupación alguna por el crecimiento económico, que es el que debe proveer los nuevos y mejores empleos que pagarán salarios más altos. Una encuesta de la empresa Criteria nos indica que la gente asocia al Crecimiento con una suerte de excusa de los empresarios para mantener sus privilegios ¿Cómo se cierra esta ecuación? Difícil.

Una mirada a la economía mundial del economista José Luis Daza en un taller de Libertad y Desarrollo detecta un desequilibrio global caracterizado por exceso de ahorro de los privados, que no tienen buenas alternativas de inversión, y escasez de ahorro público que requiere crecientes recursos para tapar el hoyo de los sistemas de pensiones de reparto y financiar las ayudas estatales para sostener a la población en período de pandemia. Los bancos centrales han sostenido esta situación con políticas monetarias expansivas que tienen a las tasas de interés en el suelo (de hecho, son negativas en términos reales en muchos países). Incluso últimamente parecen aceptar inflaciones más altas y su preocupación ahora es evitar burbujas de precios de activos alimentadas por esta combinación de factores. Miren sino lo que pasa con los bitcoins.

Como dice Yuval Harari, la pandemia ha demostrado una buena respuesta de la ciencia (la rapidez de las vacunas), pero una mala reacción de la política. Con excepción de Israel, Taiwán, Singapur y otros países asiáticos, más Nueva Zelanda (todos ellos han usado profusamente la tecnología) los gobiernos no han sabido lidiar con el Covid 19 ni desde el punto de vista sanitario, ni tampoco en la respuesta económica para lidiar con la baja en la producción por las restricciones a la movilidad.

Estados Unidos ha aprobado paquetes de ayuda a la población de varios trillones de dólares que han llevado a que el 75% de las personas que recibe ayuda estatal tiene ingresos superiores a los que tenía un año atrás. Los bancos en ese país están con exceso de liquidez, los depósitos han alcanzado un máximo y el consumo del 25% más pobre del país ha crecido más de 10% respecto al año pasado.

La pregunta que se hace José Luis Daza es cómo Estados Unidos va a desarmar este enorme paquete de ayuda, que, instalado de manera permanente, dañará los incentivos a producir en ese país. Una pregunta similar debemos hacernos en Chile, pero nadie habla de eso entre nosotros. La respuesta de Daza, es que la única solución es el crecimiento económico y como la productividad en el país del norte está estancada desde hace rato, cree que la tecnología puede ser la salida que se necesita. En ese sentido, Chile tiene un problema parecido. Son pocos los economistas, Sebastián Claro es uno de ellos, que han llamado la atención sobre ese problema en Chile.

Este año, por razones estadísticas, el crecimiento del PIB será alto (de 6 a 7% dice el Banco Central). Esto creará la ilusión que hemos resuelto el problema, pero estamos lejos de ello y no hay líderes que lo estén advirtiendo.

 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en el Diario Financiero.-