La revancha de los commodities

La inminente aprobación de una o más vacunas para enfrentar la pandemia y la expectativa de que la guerra comercial entre Estados Unidos y China tome un rumbo diferente si es que Biden es finalmente proclamado como Presidente, están generando una presión alcista en los precios de varias materias primas. De hecho, el cobre se empina en este momento en los US$3,47 por libra, lo que, como promedio mensual, no veíamos desde marzo del 2013.

Basta recordar que en el primer semestre del 2018 el precio promedio del metal rojo era de US$3,14 por libra y al comenzar las primeras imposiciones de aranceles entre EE.UU. y China dicho valor comenzó a bajar sucesivamente, llegando a un mínimo de US$2,59 en agosto del 2019. A partir de entonces comienza a recuperarse paulatinamente en la medida que se acercaba la posibilidad de acuerdo entre los dos gigantes. Vale la pena recordar que el acuerdo oficial final se iba a firmar en Chile, lo que finalmente no se pudo hacer dada la violencia subversiva que sufre nuestro país desde octubre del año pasado. Ese acuerdo de paz se firmó finalmente el 15 de enero de este año y con ello había mucha expectativa de que el precio volvería a los US$3 nuevamente, pero la pandemia se apoderó del planeta y los mercado se volvieron a derrumbar; en abril pasado llegamos a observar con terror que el precio caía hasta US$2,29 acercándose peligrosamente a la línea de flotación de nuestra industria cuprífera. Afortunadamente, a partir de septiembre pasado y con una economía mundial en recuperación, el precio superó la barrera de los US$3 y en los últimos días se ha empinado hasta cerca de US$3,5 por libra.

La producción total de cobre en nuestro país ya está bordeando las 6 millones de toneladas, por lo cual cada centavo que sube el promedio anual genera un incremento aproximado de US$120 millones en exportaciones. Una fracción relevante de ellas es recibida por el Fisco gracias a los impuestos correspondientes, lo cual ayudará a aliviar parcialmente el sustancial desequilibrio fiscal que deberemos enfrentar el próximo año.

Habitualmente, el alza del precio de cobre es acompañado por el incremento de los valores en gran parte de la canasta exportadora nacional, por lo cual es posible que en el IPom que presentará el Banco Central el 9 de diciembre próximo sea el escenario externo el que exhiba una sustancial mejoría, dada esta revancha de los commodities que se está produciendo.

Esta revancha no solo beneficia a Chile, sino al resto de América Latina, siendo tal vez la excepción los países petroleros, en donde los precios no han subido mucho, entre otras cosas porque el cobre y el resto de los metales se pueden guardar en stock, mientras que el petróleo y sus refinados son bastante más dificultosos. No hay que olvidar los precios negativos que vimos durante unas horas dado que no había ningún estanque disponible para guardar el exceso de oferta.

Es importante aprovechar adecuadamente esta alza en nuestros términos de intercambio, procurando que sean usados para rellenar las cuentas de ahorro fiscales que nos han mantenido en vuelo durante estos meses, en donde la pandemia nos dejó sin crecimiento económico. De igual manera, prepagar la deuda pública aliviará la pesada y creciente carga del pago de los intereses. Sé que estas acciones no están en la mente de los populistas, quienes querrán gastarse todo este ingreso nuevo más los pocos ahorros que nos quedan. Es nuestro deber evitar que ello ocurra.

 

Columna de Tomás Flores, Economista Senior, publicada en El Líbero.-