En estas semanas hemos visto la peor cara del parlamentarismo de facto. Si bien nuestra ConstituciĂłn establece â y no por capricho- que distintas materias que son de iniciativa exclusiva del presidente, una vez mĂĄs el Parlamento ha decidido tomar el camino propio y reformar la ConstituciĂłn para poder saltarse las reglas fijadas en ella. Bajo el repetido lema âel gobierno siempre llega tarde y lo que entrega es insuficienteâ -sin especificar que serĂa suficiente y que serĂa a tiempo- el Congreso nuevamente estĂĄ discutiendo un segundo retiro âexcepcional y solo por una vezâ de los fondos ahorrados en las cuentas individuales previsionales.
La mayorĂa de los parlamentarios en la CĂĄmara de Diputados ya han votado a favor, mientras que otros âen el Senado- ya han dicho que lo harĂĄn a pesar de que no estĂĄn de acuerdo con la medida, amparĂĄndose en el âno me queda otra que votar a favor de algo que no me gustaâ. Curioso, viniendo de parlamentarios que hoy estĂĄn legislando sin ninguna restricciĂłn presupuestaria ni constitucional y que por ende estĂĄn legislando a partir de una hoja en blanco y perfectamente podrĂan aprobar una reforma con la que si estuviesen de acuerdo. ÂżSerĂĄ por falta de creatividad que le pidieron al Ministerio del Trabajo y al de Hacienda que haga una propuesta alternativa pero que permita un segundo retiro? ÂżO es simplemente no atreverse a proponer algo completo, integral, que incluya tambiĂŠn las medidas menos populares pero que hagan viable y responsable una propuesta?
La peor cara del parlamentarismo es la pretensiĂłn de serlo sĂłlo para lo populista, y desentenderse de la responsabilidad de solucionar los problemas. En un sistema parlamentario, como el que desde el Congreso se quiere instalar, hay que hacer la pega completa. El derecho a tener iniciativa en materias que hoy en nuestro ordenamiento jurĂdico son de exclusiva responsabilidad del presidente de la RepĂşblica, va de la mano con hacerse cargo de los efectos de esas medidas. Y tambiĂŠn, y pido disculpas por decir lo que es obvio, seĂąalar de dĂłnde provendrĂĄn los recursos fiscales del caso.
Pero nuestra versiĂłn criolla de parlamentarismo quiere funcionar con un solo lado del embudo polĂtico: recibir los aplausos por permitir un nuevo retiro y que otros vean que hacemos con un sistema de pensiones del que las personas habrĂĄn retirado en promedio 56% de lo ahorrado y mĂĄs de 4 millones con ahorro cero. Â
El deber de seĂąalar de dĂłnde provendrĂĄn los recursos fiscales para financiar el mayor costo que le implica al Estado, es decir, a todos los que pagamos impuestos en Chile, brilla por su ausencia. Los aproximadamente US$ 10.000 millones en menor recaudaciĂłn fiscal que significan los retiros libres de impuesto, asĂ como el mayor desembolso de recursos fiscales para apoyar desde el Pilar Solidario a los que queden sin ahorro previsional, son âdetallesâ que no interesan al parlamentarismo de facto. SĂłlo para tener un orden de magnitud y poner en perspectiva lo que dichos gastos representarĂĄn, que se tenga presente que el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) entregĂł en total US$ 3.400 millones a casi tres millones de hogares. Lo que hoy se impulsa desde el Congreso le costarĂĄ al paĂs varias veces esa cantidad.
MĂĄs allĂĄ de los lugares comunes, el debate sobre a quiĂŠnes realmente se necesita apoyar con alguna medida -lo que automĂĄticamente implica acotar el alcance de este retiro - tambiĂŠn brilla por su ausencia.
Algunos pretenden justificar su voto a favor con la falacia de que âdado que ya se terminĂł el programa de apoyo del Ingreso Familiar de Emergencia y el gobierno no ha propuesto nada nuevoâ se requiere un nuevo retiro. La verdad es que este nuevo retiro le puede âservirâ a cualquiera menos a las personas apoyadas por el IFE -en general de ingresos informales, con nulos o muy bajos ahorros previsionales que ya retiraron y para las que un segundo retiro es completamente irrelevante.
Los que repiten el lugar comĂşn de que âesta crisis ha sido tan severa que todo ha sido insuficienteâ para justificar que el retiro sea universal y sin restricciones, se deben hacer cargo de que el 57% de las personas que podrĂĄn realizar un segundo retiro son personas que no han sufrido una baja en sus ingresos producto de la pandemia.
Un conspicuo economista de la plaza me decĂa que, mĂĄs que el resultado del plebiscito del 25 de octubre, para el futuro institucional del paĂs serĂa mĂĄs relevante la discusiĂłn relativa al segundo retiro para efectos de poder evaluar la seriedad, profundidad y responsabilidad de nuestros polĂticos. TenĂa toda la razĂłn. Hoy, incluso saltĂĄndose la ConstituciĂłn, habiĂŠndose dado su propia âhoja en blancoâ, sĂłlo una pequeĂąa minorĂa estĂĄ dispuesta a hacerse responsable y cargo del problema en serio. El resto prefiere jugar al parlamentarismo y que Moya se haga cargo del problema.
Columna de Bettina Horst, Directora de PolĂticas PĂşblicas de LyD, publicada en El Mercurio.-Â