Cuidemos nuestras Instituciones

Las instituciones son importantes para la democracia. Una de ellas, hoy sometida a verdadero acoso, es Carabineros. A raíz del incidente en que resultó lesionado un menor de 16 años que cayó al río cuando participaba en violentos desórdenes, se ha desatado una nueva ofensiva contra ellos. Sebastián Zamora, el funcionario que perseguía al joven, ha sido acusado de homicidio frustrado y se tramita su baja, a menos de una semana de los hechos. El Ministerio Público no ha formalizado a ninguno de los cientos de detenidos por hechos violentos a contar del 18 de octubre por el delito de homicidio frustrado. Algunos políticos, se han ensañado con Carabineros, pidiendo su disolución. Muchos exigen la salida de su Director y se ha presentado una acusación constitucional contra el ministro del Interior Víctor Pérez, al mismo tiempo que se desliza que ella podría no prosperar si se remueve al General Rozas. Chantaje.

Quienes pretenden aprovecharse de la debilidad de Carabineros porque ha perdido apoyo entre la ciudadanía no reparan en que, si bien éste ha caído a menos de 40%, la valoración positiva del Gobierno se mueve en torno al 20%, la del Ministerio Público es parecida y la del Congreso se debate bajo el 5%.

Nuestra elite quiere cobrar todas las cuentas a Carabineros y dejar impagas todas las propias. El gobierno hace declaraciones retóricas de apoyo que no se reflejan en hechos; los políticos de oposición y la prensa son implacables para representar las fallas de Carabineros en algunas actuaciones, que por supuesto existen; pero no ponderan la esforzada labor que sus funcionarios realizan cada día para mantener el orden público y ayudar a la población. Los Fiscales y Jueces de Garantía son durísimos con ellos en las presunciones de culpabilidad y tienen mano blanda para manifestantes que usan la violencia y destruyen bienes públicos y privados.

Esto está afectando la moral de los carabineros, con razón, y ello puede ser grave. Una democracia no subsiste sin una institución con el monopolio de la fuerza para mantener el orden. La elite ha sido desconsiderada y hasta clasista con ellos. Según revelo en un libro de próxima aparición, los integrantes de la llamada primera línea, que se enfrentaron a diario con Carabineros a partir del 18 de octubre, no son personas desvalidas. Un 55% de ellos tiene estudios universitarios, incluso un 10% posgrados. Provienen principalmente de Santiago, Ñuñoa, Maipú, Puente Alto, La Florida y Providencia. Muchos reciben subsidio del Estado para estudiar gratis. El promedio de subsidio al año por estudiante en gratuidad es de 2,7 millones de pesos al año.

Carabineros como Sebastián Zamora, de 22 años, no reciben subsidios para estudiar. Tienen que mantener a una familia y reciben una modesta paga por ello; el pago de Chile. Cuidemos a Carabineros, cuidemos la democracia.

 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo de LyD, publicada en La Tercera.-