TRES DESAFÍOS PARA CHILE

Chile tiene el resto de este año y el próximo, tres desafíos decisivos para su futuro. Los tres son formidables y pondrán a prueba la capacidad de los chilenos para sacar adelante el país y poder así mirar con esperanza lo que viene.

El primero es superar la pandemia del Coronavirus con la menor pérdida de vidas posibles y sin un deterioro importante de la salud de la población. Estamos poniendo a prueba nuestro sistema de salud, la capacidad del Estado para hacer frente a eventos de poca probabilidad y alto impacto; y sobre todo la madurez y cohesión de toda nuestra sociedad para superar un trance tan difícil. Los países que tengan éxito en esta tarea saldrán fortalecidos. Por el contrario, aquellos que tengan malos resultados y sistemas colapsados por los estragos que cause el virus, se acercarán a lo que se conoce como un estado fallido. Lo que sabemos hasta ahora es alentador y comparativamente destacado a nivel mundial; pero ojo, comenzamos diciendo que esta tarea es para lo que resta del año y el siguiente, de modo que no se puede bajar la guarda. Un requisito para ello es la disciplina social para lo cual es fundamental el alineamiento de todos tras el liderazgo del gobierno y la notable conducción que el Ministro Jaime Mañalich está haciendo de la crisis.

El segundo gran desafío es superar la recesión económica que estamos viviendo. Miles de chilenos están quedando sin empleo. Otros tantos han perdido su fuente de ingresos porque los negocios que emprendieron o las actividades que realizan diariamente para procurar el sustento de sus familias se han visto brutalmente interrumpidos. En algunos casos por el llamado estallido social y en el de la mayoría por las restricciones a la actividad productiva que han debido imponerse para garantizar la salud de los chilenos. El gobierno, por su parte, a través de la gestión del Ministro Briones y su equipo, está llevando al límite sus capacidades de apoyo a la población y a las empresas, alcanzando abultados déficits en su presupuesto y aumentando el endeudamiento público. Como cualquier familia lo sabe, esto no es gratis, y cuesta muchos años recuperarse. Chile saldrá más pobre de todo esto y lo primero que hay que hacer para superarlo es reconocer el nuevo escenario.

Y el tercer desafío, quizás el más difícil, es recuperar la cohesión social y la vocación pacífica de nuestro país. El éxito en los dos primeros desafíos será de gran ayuda. No podemos ignorar lo que pasó en Chile a partir del 18 de octubre, debemos hacer cambios; pero en ese proceso no podemos aceptar que se legitime el uso de la violencia como método de acción política ni que se intente poner término a un gobierno en la mitad de su mandato. Del liderazgo del Presidente Piñera dependerá buena parte del éxito. Del liderazgo en la oposición otra parte.

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo Asesor de LyD, en La Tercera.-