PolĂticos de izquierda y derecha están debatiendo acerca de la pertinencia de realizar el plebiscito constitucional en la nueva fecha programada, 25 de octubre, o aplazarlo otra vez. Hasta el gobierno ha intervenido en la discusiĂłn. Mi opiniĂłn es que es inĂştil discutirlo ahora, no será la postura de unos ni de otros la que prevalezca, sino la realidad; la simple y cruda realidad. Oportunamente habrá que sentarse y observar cuál es la situaciĂłn sanitaria del paĂs, el nĂşmero de nuevos contagiados por Coronavirus, cuántas personas han fallecido, cuál es la disponibilidad de camas crĂticas y ventiladores mecánicos. Esos serán los datos más relevantes para tomar esa decisiĂłn, ya que la gente que vaya a votar se verá enfrentada a largas colas y estará en muchos casos varias horas compartiendo con muchas personas.
Habrá que considerar tambiĂ©n cuál es la situaciĂłn del paĂs en ese momento. Si la gente cree que tiene una baja probabilidad de verse infectado o de morir, mirará enseguida su situaciĂłn personal, los ingresos (o la falta de ellos) de su familia, sus posibilidades de alimentarse y de encontrar un trabajo si lo ha perdido o mantenerlo si aĂşn continĂşa trabajando. Ello influirá poderosamente en las decisiones de ir a votar o no, y puede hacerlo tambiĂ©n en la decisiĂłn de cuál alternativa elegir.
Por Ăşltimo, y no menos importante sino quizás más, será tambiĂ©n relevante la situaciĂłn de orden pĂşblico en el paĂs. Desde ya para el cumplimientos de los requisitos constitucionales y legales para realizar una elecciĂłn: las fuerzas armadas custodiando los locales de votaciĂłn, la ausencia de propaganda o manifestaciones.
De modo que mi consejo para los polĂticos, de cualquier signo, es que dejen de hablar de ello y se aboquen a lo que le interesa a la gente hoy: superar la pandemia y sobrevivir a la recesiĂłn econĂłmica que se cierne sobre Chile y el mundo. Mientras mejor se porten los polĂticos, mientras menos disruptivas y obstruccionistas sean sus conductas, mayor será la probabilidad de que todo transcurra con normalidad.
Lo aconsejable entonces, si quieren plebiscito, que parece ser el tema que más motiva a la mayorĂa de los polĂticos, es que dejen trabajar tranquilo al Ministro Mañalich y su excelente equipo en el Ministerio de Salud, que los alcaldes se concentre en resolver problemas, como la Alcaldesa de Providencia, en lugar de correr a la televisiĂłn a quejarse (son autoridades por si se les olvidĂł). No se preocupen que la televisiĂłn igual llegará.
TambiĂ©n ayudarĂa que colaboren con la gestiĂłn del Ministro Briones y su equipo y aprueben las leyes que entregan beneficios a personas y empresas para afrontar la recesiĂłn econĂłmica, en lugar de retrasarlas y que no se opongan a las medidas que tienden a permitir a la gente más pobre trabajar y ganarse el pan, porque ellos no tienen asegurado un magnĂfico ingreso como los polĂticos, sino que tienen que ganárselo dĂa a dĂa.
Y quizás lo más importante, que dejen de lado cualquier ambigĂĽedad respecto al uso de la violencia en estos dĂas. Porque la paz social es un requisito indispensable para la realizaciĂłn de elecciones en una democracia, y si empieza a normalizarse el ejercicio de violencia en las principales ciudades del paĂs, no están dadas las condiciones para realizar el plebiscito. AsĂ de simple.
Columna de Luis LarraĂn, Presidente del Consejo Asesor de LyD, en La Tercera.-