GRANDEZA Y MISERIAS DURANTE LA PESTE

El Coronavirus ha remecido el mundo, trastocado nuestra forma de vivir y ha hecho aflorar nuestra fragilidad y afectado nuestras emociones. Hemos visto cosas increíbles por primera vez en nuestras vidas: en Italia y España ancianos muriendo en los pasillos de hospitales y hogares de ancianos sin atención; Francia y Gran Bretaña desbordados y llegando a los mil muertos diarios; fosas comunes donde se entierran miles de cadáveres en la ciudad de Nueva York; cuerpos tirados en las calles de Guayaquil y otros cientos en las casas de esa ciudad, que recién está empezando a recolectarlos. Hay también gran incertidumbre acerca de los efectos del virus en Brasil, México y Argentina, ya sea por sus erráticas políticas o los pocos tests de diagnóstico que realizan.

Más de dos millones de contagiados en el mundo, cerca de 150.000 muertos y ambas cifras siguen aumentando. De aquí a un par de semanas podríamos estar llegando al peak de contagios en Estados Unidos, el país con mayor número de muertos, y lo propio podría ocurrir en Chile, que en mayo debiera ver que los contagiados empiezan a disminuir según pronostica el aplanamiento de la curva que se está produciendo. 

Y en este panorama aterrador, la verdad es que Chile exhibe un manejo excepcional de la pandemia. Con una estrategia temprana, aporte de expertos y aprovechando la ventaja estacional, el equipo liderado por el Presidente Piñera y el Ministro de Salud Jaime Mañalich apreció que el problema más grave era el probable colapso de los sistemas de salud por la concentración en un corto período de tiempo de pacientes contagiados que requerirían el uso de camas críticas y respiradores mecánicos. Eso es lo que ha sido fatal en todos los países que muestran altas tasas de letalidad. 

Chile se adelantó a esa situación asegurando la provisión de camas críticas y ventiladores mecánicas  con un manejo centralizado de éstos, usando para ello las facultades que excepcionalmente concede nuestro ordenamiento jurídico a la autoridad sanitaria. Ésta ha sido ejercida con mano férrea por el Ministro Mañalich, que desoyendo a agoreros de varias especies, ha aplicado distanciamiento social a través de cuarentenas estratégicas, cierre de colegios y adecuada comunicación a la población sobre medidas de cuidado.

No ha sido fácil esta tarea. El miedo que la pandemia provoca en la población es terreno fértil para actuaciones irresponsables de quienes quieren quedar bien con la gente, sin reparar en si lo que proponen tiene base científica o no, tampoco si es viable o posible de llevar a cabo. Algunos alcaldes han actuado de esta manera, exigiendo cuarentenas absolutas, sin considerar que en sus comunas casi un tercio de las personas debe salir diariamente de sus casas para ganarse el pan. Algunos medios de comunicación, en particular ciertos programas de televisión, han alentado irresponsablemente todas estas peticiones. Han ido incluso más allá, dando eco y tribuna a todo tipo de críticas a la autoridad, repitiendo una y otra vez cuestiones sin ninguna base científica, dando la sensación que el problema se agrava y se sale de control, cuando la verdad es la opuesta. Chile tiene menos del 20% de los casos que las predicciones entregaban para esta fecha, tiene una de las tasas de letalidad más bajas del mundo. No ha vivido ninguno de los dramas que señalábamos al principio y hasta ahora no hay problemas con la provisión de camas críticas ni ventiladores mecánicos. Pese a ello, la cobertura que ha hecho la televisión de la pandemia es parcial y negativa, cuestionando permanentemente al gobierno, ignorando la evidencia y conceptos básicos, como por ejemplo qué es un porcentaje.

Peor aun ha sido la actuación de ciertos directivos del Colegio Médico, que han usado el antiguo prestigio de su institución para conducir una soterrada oposición a la gestión del Ministro Mañalich, con declaraciones imprecisas y siempre críticas, pidiendo atribuciones que no les corresponden, hasta el punto que sociedades científicas han debido salir a su paso para apoyar a la autoridad sanitaria. Directivos altamente ideologizados han distorsionado, de una manera nunca antes vista, la misión del Colegio Médico y en lugar de alinearse tras la autoridad sanitaria en la lucha contra el Coronavirus han obstaculizado su labor. Esta estrategia ha sido apoyada por el Frente Amplio, donde militan algunos de los directivos del Colmed y por el Partido Comunista, que realiza una oposición brutal a través de redes sociales, difundiendo noticias falsas y llegando a calificar de asesino al Ministro Mañalich.

Uno se pregunta: ¿Cómo tanta miseria? ¿Cómo es que se anteponen mezquinos intereses políticos al bien del país? ¿Cómo en lugar de alegrarse por los éxitos en la lucha contra la pandemia que dirige el Ministro Mañalich, muchos parecieran lamentar que al gobierno le esté yendo bien?

Es difícil aceptar que haya muchos chilenos a los que no les importa la suerte del país. Que hacen todo lo posible por empañar la labor del gobierno en momentos tan difíciles. Pero es así, debemos acostumbrarnos a ello y consolarnos con la admiración y el orgullo que sentimos por tantos chilenos que lo han dado todo en esta pandemia, que arriesgan sus vidas por salvar la de otros y reiterar el agradecimiento a la labor patriótica que ha realizado el Ministerio de Salud y su equipo, salvando la vida de tantos chilenos.

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo Asesor de LyD, en El Líbero.-