Tiempos difíciles y luces de esperanza

A medida que se expande el contagio del Coronavirus, aunque por debajo de la curva esperada según la fecha en que el brote llegó a Chile, cunde la inquietud entre la población. Y en ese ambiente surgen todo tipo de propuestas para aumentar las medidas restrictivas a la población con la esperanza de que ellas logren el ansiado aplanamiento de la curva.

Paralelamente el mundo avanza en una interesante discusión de conocimiento experto acerca de la mejor forma de enfrentar la pandemia. Se mira con especial atención a Corea, a Japón y próximamente a China, que empezará a relajar las medidas de restricción absoluta en las áreas en que se originó el virus. En este último país lo que hay que observar es el rebrote de nuevos casos después que estos habían remitido a cero, pues esto determinará los pasos futuros a seguir en aquellos países que han implementado estrategias de supresión estricta y han caído en cuenta de que no pueden mantenerlas por períodos tan prolongados comos seis meses.

En esta discusión, que como lo ha señalado el economista Ricardo Caballero da gran esperanza por el enorme capital humano dedicado a resolver esta pandemia, los expertos parecen converger hacia tres cursos de acción fundamentales.

El primero es que debe incrementarse el testeo de manera de avanzar en la identificación de casos. La experiencia de Corea lo hace altamente recomendable y algunos otros países, entre ellos Chile, han intensificado fuertemente la realización de exámenes. La otra cara de esta medida es que ello supone, como ha ocurrido acá, que por algún período la cifra oficial de contagiados aumente conforme se hacen más tests. Esto no hace más que sincerar una realidad y es fundamental para poder aplicar con éxito la segunda recomendación. Se requiere sí liderazgo para resistir la presión por medidas restrictivas sin sentido ni efecto.

Los expertos coinciden también en que el aislamiento asistido de los grupos de mayor riesgo y de los contagiados es fundamental para aplanar la curva y no colapsar los sistemas de salud. Esto ayuda también a que el resto de la población, de menor riesgo, pueda mantener un nivel de actividad que sustente al país y parte de ella adquiera inmunidad por contagio con leves consecuencias de salud.

El tercer elemento en el que coinciden también los expertos, es que debiera usarse más la tecnología para la trazabilidad de los casos en esta etapa en que una parte mayor de la población está contagiada. La pérdida completa de la trazabilidad, que parece haber ocurrido en Italia y en España y se teme en Estados Unidos, dificulta enormemente el combate contra la pandemia.

Si Chile sigue estos tres caminos: testeo, aislamiento de grupos de riesgo y tecnología para la trazabilidad, tiene buenas oportunidades de ver la luz al final del túnel. 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-