El Presidente de la RepĆŗblica ha decretado estado de excepción constitucional de catĆ”strofe en todo el territorio nacional por un plazo de 90 dĆas, despuĆ©s de conocerse las cifras al dĆa de ayer que contabilizan 238 casos de contagio y 8 pacientes hospitalizados en unidades de pacientes crĆticos.Ā
Ello permite dictar una serie de medidas, incluyendo restricción de reuniones en espacios pĆŗblicos, asegurar la distribución de bienes y servicios bĆ”sicos, ordenar la formación de reservas de alimentos y otros bienes necesarios para la subsistencia de la población, establecer cuarentenas o toques de queda, proteger servicios de utilidad pĆŗblica y limitar el trĆ”nsito o locomoción de personas, entre otras medidas. Como se ve, son medidas que permiten un gran margen de acción a las autoridades y que debieran usarse de manera prudencial en la medida que sean necesarias para la implementación de la estrategia paĆs para enfrentar el Coronavirus. Porque de eso se trata: de tener una estrategia paĆs y aplicarla prudencialmente.
Pero como todo es sobre el coronavirus y eso sĆ lo alcanzan a entender los polĆticos, estamos llenos de diputados, senadores y sobre todo alcaldes que proponen y dictan medidas para resolver los problemas que perciben en sus territorios, o simplemente para que los vean. Esto es natural, pero una estrategia paĆs requiere un mĆnimo de coordinación y buena fe. TambiĆ©n que otras instituciones de la sociedad civil colaboren y sus propuestas sean funcionales a la estrategia.
Los paĆses tienen que enfrentar esta grave pandemia que afecta la salud pĆŗblica y el funcionamiento de toda la nación y lo Ćŗnico razonable es hacerlo con una estrategia. Ya sabemos algunas cosas: cerca del 50% de la población mundial se va a contagiar por la velocidad con que se propaga el virus excepto que tengamos pronto una vacuna; de ellos un porcentaje menor (cercano al 10% de los contagiados) va a tener complicaciones graves que requerirĆ”n atención hospitalaria. De ellos, un porcentaje tambiĆ©n menor requerirĆ” elementos de entubación. Lo importante entonces es evitar que colapse el sistema de salud, de modo que la mayorĆa de esos casos se pueda tratar con Ć©xito, minimizando el nĆŗmero de muertes.
Las estrategias van desde el tratamiento de shock hasta el ādejar hacerā. Singapur, Hong Kong y TaiwĆ”n han sido exitosos con el shock, pero son islas relativamente pequeƱas lo que facilita el control, ademĆ”s de la disciplina oriental. Corea del Sur ha tenido Ć©xito respondiendo prontamente. China es inmensa, pero con un gobierno con poderes omnĆmodos y muchos recursos económicos. Italia partió siendo un desastre y ahora se fue al otro lado, con restricción total de las actividades. Lo mismo ha hecho EspaƱa, otro de los paĆses con gran nĆŗmero de contagiados. Francia y Alemania estĆ”n endureciendo las medidas, acercĆ”ndose a la cuarentena total, la diferencia estĆ” en el nĆŗmero de muertes, pues Alemania logra tratar a los infectados graves en su sistema de salud con mayor eficacia que sus vecinos. AdemĆ”s, los alemanes no son latinos y se han tomado mĆ”s en serio las medidas restrictivas y el distanciamiento social.
Inglaterra en cambio tiene una estrategia distinta. Se basa en la teorĆa de la āinmunidad del rebaƱoā. Como igual un gran porcentaje de la población se va a contagiar, quienes lo hagan serĆ”n inmunes una vez superada la enfermedad. La idea entonces es gestionar el contagio para que un importante nĆŗmero de ingleses vaya gradualmente enfermĆ”ndose, sin colapsar los sistemas de salud. Las personas con mĆ”s riesgo deben tener tratamiento especial y llegarĆ” un momento en que ellos estarĆ”n protegidos gracias a que estĆ”n rodeados de personas que son inmunes a la enfermedad. Boris Johnson se la ha jugado por esta opción, tomando un alto riesgo como le gusta a Ć©l, lo que le ha traĆdo fuertes crĆticas en su paĆs, por lo que ha cedido en decretar mĆ”s medidas de distanciamiento social, pero sin restringir actividades de colegios y universidades, manteniendo asĆ el eje de su estrategia. Patrick Vallance, asesor cientĆfico jefe del gobierno de Johnson, aspira asĆ a aplanar la curva epidĆ©mica con una transmisión controlada. Otro de los fundamentos de esta estrategia proviene de la economĆa conductual (Richard Thaler, Premio Nobel de EconomĆa, autor de āNudgeā), que afirma que la población no es capaz de resistir cuarentenas de larga duración, y como no las respeta se produce una transmisión fuera de control del virus que colapsa los sistemas de salud. Holanda se ha sumado a la estrategia de los ingleses, luego de un elocuente discurso de su Primer Ministro aludiendo a la vocación abierta al mundo de su paĆs y Australia estĆ” en un camino intermedio.
No puede decirse que no hay una estrategia detrĆ”s de lo que hace Johnson, pero tampoco que no sea altamente riesgosa. En todo caso, es una discusión sobre evidencia, no sobre la primera tontera que se le ocurre a un polĆtico. El tiempo irĆ” dĆ”ndole la razón a una u otra estrategia
ĀæY cuĆ”l es la estrategia de Chile? Nuestra autoridad sanitaria estĆ” observando atentamente la evolución de la situación en distintos paĆses, considerando ademĆ”s las fortalezas y debilidades del sistema de salud chileno. El ministro MaƱalich ha dicho que se espera un peak de 50.000 casos simultĆ”neos a fines de abril, de los cuales cerca de 5.500 requerirĆ”n hospitalización, para lo que el paĆs estarĆa preparado. Ha explicado el alto nĆŗmero de casos en Chile en relación a su población por la capacidad del sistema de salud para realizar exĆ”menes, cerca de 3.000 al dĆa, cifra que aĆŗn no se ha cumplido.
Por supuesto este pronóstico puede cambiar si el número de contagios se incrementa mÔs allÔ de lo estimado, lo que no es de extrañar pues en fase cuatro no hay control sobre los casos. Para Chile es importante entrar en una etapa declinante antes que estemos en pleno invierno, con otros virus y enfermedades respiratorias, de manera que no cabe aplicar una estrategia tan jugada como la de los ingleses en aplanar la curva epidémica. Apreciando la situación, se ha hecho un manejo gradual de las medidas restrictivas mirando los resultados de las que han sido exitosas en el extranjero. En general los especialistas, incluyendo el Colegio Médico, se han sumado al Ministerio de Salud a través de una colaboración activa. Algunos piden medidas de distanciamiento social mÔs drÔsticas, cuestión que debe evaluarse a partir de la evidencia y la apreciación de la situación global que tiene el gobierno. Lo importante es tener una estrategia nacional y que todos nos pongamos tras ella.
Para terminar, me gustarĆa llamar la atención sobre el hecho que con toda la parafernalia que hay en los medios, ha pasado inadvertida una charla TED que Bill Gates hizo en Abril del 2015. AllĆ decĆa que la próxima amenaza global no era una explosión nuclear, sino un virus. Argumentó por quĆ© a su juicio el mundo no estaba preparado para enfrentarla y cómo era perfectamente posible mejorar la capacidad de enfrentarlo con inversiones razonables en investigación.
No podemos pretender que en el mundo haya tantos Bill Gates como alcaldes Jadue. Pero al menos podrĆamos escuchar mĆ”s a los Bill Gates y menos a los Jadue.
Columna de Luis LarraĆn, Presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo, publicada en El LĆbero.-