Hoja de Ruta

El Presidente Sebastián Piñera reunió a sus principales colaboradores para conversar acerca de sus planes para lo que queda de su gobierno. No conozco lo que allí se trató, pero me atrevo a sugerir algunas cuestiones que creo resultan fundamentales para que esta administración termine su mandato y lo haga para bien del país.

Lo primero, lo fundamental, es la mantención del orden público. Esta semana, el gobierno pasó raspando la PSU, manteniendo en ascuas a 300.000 familias por más de un mes. Logró también evitar la destitución del Intendente Guevara, acusado por intentar recuperar el espacio público para la ciudadanía en la Plaza Baquedano, secuestrada por los insurgentes de la llamada primera línea.

El gobierno debe leer bien estos hechos. La PSU pudo rendirse porque finalmente la autoridad se decidió a ejercer la supremacía de Carabineros sobre manifestantes, contando además con el apoyo de los apoderados. Felipe Guevara sigue siendo Intendente porque en la oposición hay políticos que no están dispuestos a seguir respaldando a los insurgentes de la primera línea en sus acciones violentas destinadas a tomar el control de las ciudades de nuestro país. Esa es una señal que el gobierno debe saber entender: el país quiere a la primera línea fuera de nuestras calles.  Su presencia allí es incompatible con el orden público y con la democracia.

Ello requiere, por supuesto, que deje de haber autoridades buenistas siempre dispuestas a encontrar una razón para explicar, cuando no justificar, las acciones de los violentistas. La ambigüedad del gobierno, y para qué decir la de algunos parlamentarios supuestamente oficialistas, en esta materia es contraproducente. El temor y la debilidad se huelen y sólo generan más violencia.

La mantención del orden público es condición necesaria, no suficiente, para una segunda cuestión que es fundamental en la normalizacion del país: la recuperación de la economía. El mes de diciembre, en que hubo una tregua en las condiciones de violencia, se hizo ver la voluntad de progreso de trabajadores, empresarios  y consumidores, reflejado en un IMACEC mayor al esperado.

Durante los próximos meses el país se verá enfrentado a importantes decisiones políticas. Demás está decir que ellas deben llevarse a cabo en un clima de orden y paz, requisitos para la legitimidad de esos procesos.

Por último, el gobierno debe continuar impulsando su agenda social, basada en sus ideas para mejorar la condición de los chilenos. El Presidente no puede ignorar que en el centro de las manifestaciones de descontento social, hablamos de las pacíficas, están las inseguridades y precariedades que pretendió abordar su programa clase media protegida. Otra cosa es que los tiempos y la capacidad del Estado hayan fallado, pero eso no significa que ideas fracasadas deban sustituir a las nuestras.

 

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-