AVANCES QUE NO DEBEN PASAR DESAPERCIBIDOS

Entre los diversos acontecimientos ocurridos en este turbulento comienzo de año, pasó desapercibida una noticia importante para la educación del país. La Agencia de Calidad publicó las categorías de desempeño 2019, las que mostraron una significativa reducción en el número de establecimientos que exhiben un desempeño insatisfactorio reiterado.
El año 2018 había 218 escuelas básicas que acumulaban tres períodos consecutivos siendo clasificadas en nivel 'insuficiente', lo que les exigía una mejora en sus resultados para no caer en riesgo de un eventual cierre. Si bien la clasificación de la Agencia de Calidad –que se realiza en virtud de la ley 20.529 de 2011- se inició recién en 2016, los datos disponibles muestran que la trayectoria de mal desempeño de éstas venía desde mucho antes. En la última década éstas obtuvieron sistemáticamente entre 30 y 40 puntos menos en las pruebas Simce que el promedio nacional. De igual forma, ya en 2013 un 84% de ellas tenía a más de la mitad de sus alumnos de 4° básico incumpliendo los objetivos de los estándares de aprendizaje definidos a nivel nacional. Con una significativa menor asistencia a clases que el promedio del país –de 10 a 20 días menos cada año-, también estas escuelas exhiben un peor desempeño en los indicadores de desarrollo personal y social que elabora la misma Agencia de Calidad, lo que se traduce, entre otras cosas, en menores expectativas académicas y un peor clima de convivencia escolar.
Se trata, en suma, de escuelas que desde diferentes dimensiones se vienen ubicando sistemáticamente por debajo del promedio nacional desde hace tiempo. Sin embargo, según informó la Agencia recientemente, 98 de las 218 lograron subir de categoría en 2019. Es decir, sus estudiantes al fin reportan una mejora en los aprendizajes respecto al período previo. De las 120 restantes, hubo 84 que, aunque no mejoraron en la clasificación, exhibieron de igual forma algunos avances en sus indicadores, lo que les permite abandonar por el momento la 'zona de riesgo'. De esta forma, a la fecha hay sólo 36 escuelas básicas que en el próximo proceso –en caso de no experimentar progresos- podrían verse afectadas por el cierre.
Sin duda todavía falta mucho, pero avances como éste no debieran pasar desapercibidos y, en cambio, debieran darnos una cuota de esperanza. Detrás de estos resultados hay niños que están pudiendo aprender a leer a tiempo o aplicando correctamente operaciones matemáticas básicas que luego servirán de base para nuevos aprendizajes. Aunque en los últimos años estas escuelas de mal desempeño reiterado debieron ser la prioridad en materia educacional, lamentablemente no recibieron todo el apoyo requerido y las iniciativas desde el Ministerio de Educación son más bien recientes. Habrá que evaluar su impacto, pero por ahora es posible constatar que con metas claras y el compromiso de la comunidad educativa, la mejora escolar es posible.

Columna de María Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-