Chile Vamos habĆa acordado mantener los tĆ©rminos del Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución del 15 de noviembre, pese a los intentos de la izquierda por desconocerlos e introducir paridad de gĆ©nero y escaƱos reservados. Ello se plasmó en la Propuesta de Texto de Reforma Constitucional propuesto por la Comisión TĆ©cnica a la que se mandató la redacción de la reforma constitucional. En efecto, el acuerdo seƱalaba que la elección de los constituyentes se realizarĆa bajo sufragio universal con el mismo sistema electoral que rige en las elecciones de Diputados.
Sin embargo, con sorpresa nos enteramos que el dĆa lunes de esta semana ingresó a la Comisión de Constitución de la CĆ”mara de Diputados una indicación sustitutiva, firmada por la mayorĆa de los miembros de esa instancia. Dicha indicación introduce la paridad de gĆ©nero en los resultados, (no en los candidatos) y 17 escaƱos reservados para pueblos originarios en el caso de la Convención Constitucional y 21 en el caso de la Convención Mixta Constitucional. En este Ćŗltimo caso, incluso, se aumenta el nĆŗmero de constituyentes respecto a lo seƱalado en el Acuerdo, pues los parlamentarios no estuvieron dispuestos a ceder parte de sus escaƱos para entregar escaƱos reservados.
Esto es grave, pues la indicación contradice el texto expreso del acuerdo que se firmó el 15 de noviembre. Quienes tomaron esta decisión, al menos los que cambiaron su postura previa de no modificar el acuerdo, le deben una explicación al paĆs y a sus electores. Es sabido que en la derecha habĆa posiciones distintas sobre la materia, algunas de las cuĆ”les habĆan sido expresadas pĆŗblicamente, lo que es lĆcito. Sin embargo, hay un acuerdo escrito cuyo texto se estĆ” desconociendo por parte de algunos. No podemos extraƱarnos que la izquierda no cumpla sus acuerdos, es su proceder habitual en la polĆtica, pero sĆ que no lo haga la derecha. ĀæAcaso el respeto a la palabra empeƱada deja de ser parte de los valores de la derecha?
Algunos en Chile Vamos parecĆan no haber reparado en que, mĆ”s allĆ” del mĆ©rito de una posición, (paridad de gĆ©nero, por ejemplo) estĆ” el valor de la palabra empeƱada.
En la discusión de ayer en la sala de la CĆ”mara, la oposición presionó por todos los medios a los diputados oficialistas intentando ponerlos en una posición contra las mujeres y contra los pueblos originarios, sin aclarar que la cuestión mĆ”s importante aquĆ es si se va a respetar o no un acuerdo que tuvo tanta expectativa en todo el paĆs. Incluso la sesión tuvo que suspenderse por la irrupción de personas que no estaban autorizadas, pero que con la complicidad de diputados de oposición ingresaron a la sala.
Se impuso en definitiva el liderazgo de los presidentes de los partidos de Chile Vamos y la decisión de sus diputados de que el acuerdo se respetara, aprobando asĆ el texto consensuado por los catorce integrantes de la Comisión TĆ©cnica mandatada para ello y no otro modificado por indicaciones de diputados que no fueron consensuadas. Cabe reconocer entonces este liderazgo, sin perjuicio de las legĆtimas diferencias que puedan haber entre los parlamentarios de Chile Vamos acerca de la pertinencia de introducir paridad de gĆ©nero o escaƱos reservados para pueblos indĆgenas.
Sobre esta Ćŗltima cuestión, es importante recordar que en nuestro paĆs rige una democracia representativa, donde los ciudadanos eligen directamente a sus representantes. Este sistema, que se utiliza en las democracias mĆ”s avanzadas del mundo, difiere de un esquema corporativista, donde los legisladores son elegidos por corporaciones o grupos de la sociedad con alguna caracterĆstica o afinidad. El problema de este Ćŗltimo sistema es que no es posible encontrar un mĆ©todo justo y aceptable para la mayorĆa que dilucide quĆ© grupos deben estar representados, y cuĆ”les son las preferencias que se otorgarĆ”n a determinados grupos sobre otros. Ello porque, en definitiva, se estĆ” haciendo prevalecer arbitrariamente la representación de unos sobre la de otros. Esa es una cuestión muy de fondo que no puede soslayarse y debe oponerse, con fuerza y convicción, a quienes aseguran que debe haber algunos grupos (mujeres, pueblos indĆgenas o cualquier otro) que deben ser favorecidos respecto a otros. Cabe recordar que hay mecanismos alternativos, cuotas de candidatos, por ejemplo, que pueden utilizarse para corregir la situación de grupos que estĆ”n subrepresentados en el poder legislativo.
Se ha impuesto la cordura, y se respetó el acuerdo. No debemos olvidar, no obstante, que la izquierda presionó y amenazó a los diputados de derecha, contando para ello con el corifeo de sus barras bravas y desplegÔndose en los medios de comunicación. Quienes creen en el valor de la palabra empeñada tendrÔn que estar alertas durante todo el proceso constituyente para sortear las trampas que la izquierda intentarÔ poner en el camino.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El LĆbero.