Es la Violencia, estúpidos

Recurriendo a la violencia se ha logrado imponer al gobierno de Sebastián Piñera una serie de reformas sociales y económicas y una nueva Constitución. Muchos de quienes desde la izquierda aceptaron que la violencia fuera el medio para lograr sus objetivos políticos, piensan hoy que es hora que la ésta se repliegue, para asegurar que esas reformas económicas y sociales redunden en beneficios para los chilenos y tengamos una nueva Constitución.

Pero no es tan simple. Lo que despertó a partir del 18 de octubre no fue Chile, como aseguró la consigna, fue la violencia. Y ese monstruo que crearon los que la impulsaron, la avalaron o la toleraron tiene ya vida propia. ¿Por qué habría de remitir ahora para cumplir los objetivos de los políticos, cuando ellos tienen sus propios propósitos? Quieren robar, saquear, apropiarse de las calles, los barrios y las ciudades de Chile, dar curso a sus bajas pasiones, destruir. Continuarán asolando nuestras ciudades hasta convertir sus espacios públicos en una tierra baldía.

La única forma de evitar que ello ocurra es oponerles la fuerza institucional. Y para que eso sea así, la clase política debe sumarse al gobierno y apoyar su agenda de leyes destinadas a combatir a los delincuentes que se han apropiado de las calles. La ley anti encapuchados, la ley anti barricadas y la ley anti saqueos esperan su aprobación. A ellas se ha sumado recién una de la máxima importancia: aquella que faculta a personal de las fuerzas armadas para proteger infraestructura crítica.

Si los políticos no aprueban estas leyes a la brevedad, serán doblemente culpables: por consentir en el uso de la violencia para lograr objetivos políticos y por impedir que el gobierno arbitre los medios para enfrentarla.

No nos engañemos, no habrá nueva Constitución ni mejores condiciones económicas y sociales para los chilenos si no se detiene la violencia. La economía ha empezado a reflejar esta verdad. Comienzan a aparecer las primeras cifras que muestran la caída de la producción en octubre. El valor del dólar llegó a 839 pesos el jueves de esta semana, más de 100 pesos mayor que hace pocos días. El Banco Central ha decidido intervenir en el mercado cambiario. Destinará hasta 20 mil millones de dólares a ello, la mitad en los mercados spots y la otra mitad en derivados. No tendrá efecto si la demanda por dólares sigue subiendo y ello ocurrirá si no disminuye la violencia a la brevedad.

Por mientras, la mayoría política, en su solipsismo, aprueba en la Cámara de Diputados una acusación contra el ex Ministro Chadwick que resolverá el Senado. Le acusan de usar excesiva violencia en la represión. No se dan cuenta que no está allí el problema, sino en la miopía de quienes hasta ahora han actuado como cómplices de la violencia y que, si continúan así, serán devorados por ella.

 

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-