¿En qué está el Gobierno?

El Presidente ha anunciado una agenda de seguridad pública con medidas para controlar la violencia. Es una acción oportuna dada la gravedad y duración de los hechos por todos conocidos. Esta es una tarea del Estado; el poder legislativo, judicial y Ministerio Público debieran colaborar en ella. Aquí veremos si las declaraciones retóricas que condenan la violencia se ratifican con hechos y votos. No entiendo, eso sí, por qué el gobierno no puso este tema en la mesa de conversaciones con la oposición, para lograr mayor compromiso de ellos con el orden público.

En relación a la llamada agenda social resulta más difícil dilucidar en qué está el gobierno. ¿Cuál es su estrategia?

¿Se cree que para calmar a los que protestan hay que llegar a acuerdos con parlamentarios de la oposición? Para quienes se movilizan, esos senadores son parte del problema, no de la solución. Creer que terminarán los desórdenes porque se hace una concesión en materia tributaria, renunciar a la integración, por ejemplo, es una ingenuidad. Los manifestantes no saldrán de la calle por eso.

¿Qué valen entonces para el gobierno, los acuerdos para aumentar impuestos e introducir reparto en el sistema de pensiones, contradiciendo expresamente su programa? ¿Cree que políticos de oposición lo ayudarán a salir de la crisis? No, están aprovechando la debilidad del gobierno para realizar sus programas con mano mora. Es más débil un líder cuanto más muestra sus ansias de llegar a acuerdos inmediatos, abandonando incluso sus principios. De hecho, en esta “negociación” sólo se conocen concesiones de una de las partes.

¿Por qué quiere Piñera dejar un legado de malas políticas públicas que pueden llevar al país a retroceder treinta años en su proceso de desarrollo? ¿Por qué por tercera vez en su gestión presidencial sube los impuestos, si eso afectará el crecimiento? Un impuesto al patrimonio inmobiliario, que se suma a contribuciones e impuesto a la herencia, es injusto; pues los super ricos tienen una parte menor de su patrimonio en inmuebles y los no tan ricos tienen gran parte de su patrimonio en viviendas. ¡Hace un mes se discutía si rebajar las contribuciones a viviendas caras de propiedad de personas mayores! El proyecto tributario debía incentivar la inversión, objetivo que ya se entregó y lo que se está negociando tendrá el efecto contrario. Sería a nuestro juicio mejor abandonar el proyecto y buscar otras fuentes de financiamiento para beneficios sociales.

En materia de pensiones, por su parte, da la impresión que jamás habrá una posición negociadora más débil para quienes creen en el sistema de capitalización. Desde esa perspectiva, hay que considerar si hace sentido separar el proyecto y sólo seguir tramitando el aumento del pilar solidario, dejando pendiente el resto de la reforma. Esa sería una estrategia, la del gobierno no se conoce.

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de LyD, publicada en La Tercera.-