Destruir la política

Me llama profundamente la atención cómo diputados y senadores de la oposición se refieren al Congreso Nacional como una cocina o el lugar de las cuatro paredes. Ello para justificar su negativa a que la Convención Constituyente sea integrada por un porcentaje de parlamentarios, además de aquellos representantes que serían elegidos por todos para este fin específico.

El Congreso Nacional es el símbolo de la democracia representativa y la sede de la deliberación y los acuerdos. Si esos diputados y senadores estiman que no ejercen un cargo de representación, y no profesan ningún respeto por la labor que realizan y por la sede que lo permite, no entiendo qué hacen ahí. Solo me resta decir que estamos presenciando la destrucción de la política por los mismos políticos; la destrucción de la democracia representativa bajo el gentil auspicio de quienes han de representarnos.

 

Carta de Natalia González, Subdirectora de Asuntos Jurídicos y Legislativos de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-