Un partido decisivo

En estos días Chile está jugando uno de los partidos más decisivos de su historia: el de la capacidad de retomar con fuerza la senda del progreso.

En los últimos 35 años hemos avanzado en todos los indicadores sociales más que en cualquier otro momento de nuestra historia. Pero en los últimos cinco nos hemos estancado. Las llamadas reformas estructurales en pos de una mayor igualdad terminaron por llevarnos a una mayor desigualdad y menor progreso.

Un componente importante del malestar radica en ello. El paquete de medidas anunciado por el Gobierno implica un aumento importante del gasto social, pero sin hipotecar las posibilidades de progreso futuro. Si bien ello implica desviarse transitoriamente de la política de responsabilidad fiscal comprometida por el gobierno al asumir su mandato, no precariza desde lo fiscal las posibilidades de retomar con mayor dinamismo el crecimiento del país.

El daño más profundo ya está hecho, a partir de la inusitada violencia que se desató desde el viernes pasado en el país, 24 horas después de los llamados a la desobediencia civil por parte de sectores de la izquierda más radical. Muchas cosas cambiaron desde el jueves pasado, muchas de ellas tienen que ver con la certeza y seguridad que antes el país brindaba a aquellos que querían emprender y abrir nuevos empleos.

 

Carta de Bettina Horst, Subdirectora de Políticas Públicas de Libertad y Desarrollo, publicada en El Diario Financiero.-