Es imposible escribir de otra cosa que de la situaciĂłn de violencia y protesta que ha vivido Chile los Ăşltimos dĂas. SerĂa demasiado extenso, por otra parte, intentar un análisis de sus causas y posibles desenlaces. Lo que vivimos es grave y mi elecciĂłn para esta columna es hablar del comportamiento y el rol de los partidos polĂticos. No me referirĂ© al gobierno, no por esquivar el bulto, hay muchas crĂticas que se pueden hacer a su gestiĂłn en este caso, sino entre otras razones porque creo que su actuaciĂłn en esta crisis es un tema en desarrollo que debiera entregarnos novedades muy pronto.
Los partidos polĂticos, oficialistas y de oposiciĂłn, tienen un rol muy importante en nuestra institucionalidad democrática. Además de estar representados en el Poder Legislativo y generar asĂ las leyes que nos rigen, tienen una tarea de interlocuciĂłn polĂtica con el gobierno que es muy importante para una democracia. Son co responsables de crear un clima polĂtico que permita avanzar en la soluciĂłn de cuestiones en que la ciudadanĂa depende del Estado, o requiere una importante ayuda de Ă©ste para resolver. Si el sistema polĂtico falla, se produce un vacĂo de poder y el desprestigio de quienes están llamados a cumplir ese rol lleva a los ciudadanos a la desconfianza y a la bĂşsqueda de vĂas alternativas. Se ha producido una desintermediaciĂłn en que los representantes tradicionales de los votantes: los parlamentarios y los partidos polĂticos que los agrupan, ya no cumplen esa tarea y las personas tratan de reemplazarlos. Las redes sociales cumplen en parte ese rol, des intermediando tambiĂ©n a los medios de comunicaciĂłn tradicionales. Y la vĂa más extrema de expresiĂłn, es por supuesto la violencia. La violencia extrema y generalizada se presenta ante la ausencia del poder.
Lo que los partidos polĂticos deben entender, entonces, es que, si bien el gobierno tiene la responsabilidad principal en la conducciĂłn del paĂs, ellos tambiĂ©n tienen una importante responsabilidad. Un fracaso del sistema polĂtico es tambiĂ©n un fracaso de ellos.
Dicho esto, al apreciar lo que han hecho los polĂticos en esta crisis, se advierte en primer lugar la acciĂłn irresponsable y temeraria del Partido Comunista, que no sĂłlo ha alentado la crisis, sino que actĂşa abiertamente para generar el caos en las ciudades y paralizar el paĂs, llegando incluso a pedir la renuncia del Presidente de la RepĂşblica. Eso es subversiĂłn y se puede acusar a sus dirigentes de participar en un movimiento insurgente, que utiliza a terroristas que han incendiado estaciones del Metro y supermercados de manera profesional, cuyo objetivo es alterar el orden institucional de nuestro paĂs. El Frente Amplio ha rozado esa actitud; aunque su dirigencia, menos homogĂ©nea, ha permitido observar diferencias y algunos de ellos han moderado su apoyo a la generalizaciĂłn de la violencia en el paĂs. La negativa de ambos grupos polĂticos a dialogar con el gobierno es consecuente con su voluntad de alterar el orden establecido y negar cualquier posibilidad de una salida a la crisis.
Los partidos de oposiciĂłn que alguna vez conformaron la ConcertaciĂłn han actuado de manera distinta. Si bien han apoyado sin ambigĂĽedades la protesta social, han sido muy claros en condenar la violencia. Ello puede decirse en particular de la Democracia Cristiana, el Partido Radical y el PPD. A la hora de participar en el diálogo polĂtico, no obstante, el Partido Socialista, se ha restado. Su dirigencia al menos, continĂşa con su polĂtica de negar la sal y el agua al gobierno, sin entender que, en esta ocasiĂłn, persistir en esa posiciĂłn es tambiĂ©n restarse a su misiĂłn de cuidar la institucionalidad. No es sĂłlo el gobierno el que los requiere ahora, es el paĂs. Hay que confiar en que personas de autĂ©ntica vocaciĂłn democrática en este histĂłrico partido puedan disputar la decisiĂłn de la directiva. Si no lo hacen quedarán en el lado incorrecto de la historia.
De los partidos oficialistas se espera por sobre todo unidad y responsabilidad para colaborar con el gobierno en este momento. Quienes sĂłlo buscan provecho polĂtico personal, aquellos que aseguran que vieron venir esto, los que se suben a la plataforma de los adversarios, abjurando de los principios e ideas de sus partidos y presionan al gobierno dificultando más la salida de esta crisis, quedaran frente a todos desnudos en su miseria humana.
Columna de Luis LarraĂn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El LĂbero.-Â