Los énfasis del gobierno en educación

Al analizar el presupuesto público para este año, se encuentra que 74,4% del aumento en el gasto total del Ministerio de Educación se explica por el financiamiento de leyes que fueron elaboradas durante la administración anterior. El legado, como algunos lo han denominado. Esta cifra ayuda a dimensionar la escasa holgura con que cuenta el actual gobierno para llevar a cabo una agenda educacional de corto plazo que involucre un alza en los recursos públicos para costear sus propias prioridades.

Asimismo, explica por qué el gobierno no ha tenido más alternativa que desplegar un conjunto de iniciativas, cuyo valor no viene dado tanto por el monto de los recursos a invertir, sino más bien por sus énfasis. En primer lugar, ha estado la búsqueda por devolver a los colegios la confianza y los espacios para el mejoramiento de la calidad, que en los últimos años se fueron debilitando producto de una sobrecarga burocrática que se les impuso en respuesta a la sospecha de lucro y otras malas prácticas generalizadas que jamás se pudieron acreditar. En segundo lugar, se han presentado iniciativas tendientes a reivindicar el valor del esfuerzo, el mérito y la disciplina al interior de la sala de clases, de combatir el bullying y mejorar la convivencia escolar, así como también los cambios propuestos al sistema de admisión para reconocer el buen desempeño académico. Y tercero, quizás lo más importante, el actual gobierno ha mostrado un esfuerzo por volver a poner el foco en los más vulnerables, lo que al final del día es la única forma de reducir las brechas injustas que se manifiestan a lo largo de la vida. Ejemplo de ello es el plan de apoyo a las escuelas de bajo desempeño recurrente y el proyecto de subvenciones para la educación parvularia.

En paralelo, para poder priorizar a los más desaventajados, ha sido necesario contener la presión ejercida por los más privilegiados, que día a día siguen exigiendo la entrega de más dinero para el financiamiento de la gratuidad de la educación superior. En esa línea, el año pasado se presentó un proyecto que crea un crédito contingente al ingreso para apoyar a quienes carecen de recursos para financiar sus estudios y que no son beneficiarios de la gratuidad. Se trata de un proyecto que va en la dirección correcta, al establecer un mecanismo costo-efectivo que evita que el Estado deba desatender otras urgencias que tenemos como país, pero que tiene de todas formas espacios de mejora en lo relativo al control que establece sobre los aranceles. Por ello, esperamos que éste avance en su tramitación y que los cambios que se le introduzcan apunten no a acrecentar el gasto público, sino a otorgar mayor autonomía a las casas de estudio, para que éstas puedan desarrollar sus proyectos y definir sus propios aranceles, liberándose de al menos una parte del extenso control estatal que ya les impuso la gratuidad.

Columna de María Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-