La inversión, principal motor de reactivación

El Banco Central entregó las cifras de la economía chilena del primer trimestre del presente año, en donde se registró un incremento de 1,6%, con una caída de 3,6% de la minería y un crecimiento de 2,2% del resto de la actividad productiva. Dado que estas cifras, sobre todo la minera, están influidas por factores puntuales como los temporales en el norte del país y la alta base de comparación, conviene analizar las cifras anualizadas con las que se atenúan los eventos particulares. De esta manera, la expansión anualizada al primer trimestre 2019 es de 3,2%, subiendo cerca de un punto porcentual a lo observado en igual período del año pasado, en donde el guarismo era de 2,5%.

Esta aceleración se explica principalmente por el renacimiento de la inversión ya que a principios del 2018 se observaba una caída anualizada de 1,3%, mientras que ahora la cifra es positiva y alcanza 4,7%. Este repunte de inversión es muy acelerado en la compra de máquinas y equipos con una expansión anualizada de 8,5%, que hace un año atrás era de sólo 2,2%, lo cual responde al incremento que exhibe la inversión a materializar en el período 2019-2022 que suma, según el catastro de la Corporación de Bienes de Capital,  cerca de US$ 53 mil millones, correspondiendo US$ 14,2 mil millones a inversión estatal y cerca de US$ 39 mil millones a iniciativas privadas.

El consumo de las familias, por su parte, también se ha reactivado, aunque en menor cuantía que la inversión, elevándose de un crecimiento de 3,1% a principios del año 2018 a 3,9% del primer trimestre del presente año. Al interior de este componente se observan evoluciones divergentes ya que el consumo de bienes durables, como autos, se ha desacelerado desde un 11,8% anualizado al primer trimestre 2018 a 6% a principios del 2019. Es posible que el anuncio de cambio en la regulación sobre restricción vehicular aceleró las compras de autos y actualmente esta convergiendo a cifras más estables. En cambio, el consumo de servicios se ha incrementado y en la actualidad muestra una expansión de 4,9% que más que duplica lo observado hace un año atrás.

El consumo de gobierno muestra una clara desaceleración, lo que es consistente con el objetivo del actual gobierno de transitar hacia un menor déficit fiscal y es así como este componente crecía en 3,8% anualizado a principios de 2018 y hoy lo hace en sólo 2%. Sólo la persistencia en esta austeridad le permitirá a Chile recuperar la clasificación de riesgo que teníamos antes de la degradación, debido al sustancial incremento de la deuda pública durante el segundo gobierno de la Presidenta Bachelet.

Por último, en las exportaciones el cambio no ha sido significativo y es así como en el primer trimestre 2019 dicha variable se incrementa en 2,4% anualizado, muy similar al 2,2% exhibido hace un año atrás. La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha afectado el precio de los bienes así como el volumen físico transado y no hay muchas esperanzas de que este conflicto termine pronto.

En conclusión, tenemos una economía chilena que en términos anualizados está creciendo a un ritmo de 3,2% al primer cuarto del presente año, con una importante reactivación de la inversión, mientras que el consumo de gobierno se sigue moderando. Esta combinación de elementos es virtuosa ya que no sólo construye los cimientos para un mayor crecimiento potencial, sino que también logra corregir los negativos resultados de nuestras finanzas públicas.

Columna de Tomás Flores, Economista Senior de LyD, publicada en El Líbero.-