Economía: los dichos (de Valdés) y los hechos

El ex Ministro de Hacienda Rodrigo Valdés en entrevista publicada ayer en el Diario Financiero dice que estar “rasguñando” el 4% de crecimiento hoy habla de la desaceleración que hemos tenido en los últimos meses. Agrega que esperaba más, e incursiona en la metáfora (que tan malos resultados le dio a su colega Nicolás Eyzaguirre) cuando dice que “se exacerbó la idea de que con cambio de entrenador se podía hacer todo”. Es paradojal que un Ministro de Hacienda del gobierno de Michelle Bachelet manifieste críticas al crecimiento del primer año de Piñera en los términos que lo hace. Recordemos que la economía chilena creció un 1,6% el 2016 y un 1,5% el 2017. El promedio del gobierno de Bachelet fue un 1,7%.

Es posible que el Ministro no haya estado enterado del crecimiento del Imacec de noviembre, 3,1% con respecto al mismo mes del año anterior. Esta cifra está por sobre las expectativas del mercado (entre 1,8% y 2,5%). Con este resultado, el crecimiento de los primeros 11 meses de 2018 es el más alto desde el año 2012 y promedia 4,1% anual.

El ex Ministro Valdés ha imputado en otras ocasiones al efecto de la economía mundial el paupérrimo crecimiento de Chile en los años en que el conducía el Ministerio de Hacienda. Por eso es importante señalar que la cifra de 4 o 4,1 % para el 2018 nos confirma que Chile vuelve a crecer más que el mundo. El primer gobierno de Piñera ya lo había hecho entre 2010 y 2013, pero esta tendencia se había revertido en el período 2015- 2017, bajo la administración de Michelle Bachelet, en que Chile, cada uno de los años, creció por debajo del crecimiento mundial.

Recordemos que el Banco Central estableció su proyección de crecimiento del PIB en 4% para el año 2018. Corrigió además al alza la estimación de la inversión para 2018 - de 5% a 5,5% - y para 2019 – de 4,5% a 6%-. El FMI también aumentó su proyección a 4% el mes de septiembre. La OCDE, en el Economic forecast summary publicado en noviembre pasado, corrigió su expectativa de crecimiento para Chile en 2018 de 3,6% a 4,1%, además de destacar de manera favorable la agenda de reformas fundamentales impulsada por el Gobierno.

Todos estos antecedentes nos indican que estamos ante una reactivación económica. Según lo señalado por el Banco Central, este nuevo crecimiento fue impulsado en forma muy importante por el incremento de la actividad minera, que creció 5,5%. Por su parte, el Imacec no minero lo hizo en 2,7%, destacando la incidencia de los servicios.

Ello ocurre en este año 2018 en un contexto internacional adverso y en que el FMI ha anunciado una rebaja en la previsión de crecimiento mundial –bajó de 3,9% a 3,7% entre julio y octubre- como consecuencia del aumento de las tensiones comerciales entre otros factores.

La Encuesta Mensual de Expectativas Económicas, elaborada por el BCCh, estimó en diciembre de 2018 un crecimiento de la economía de un 4% para ese año, 1,5 puntos porcentuales (pp.) más que lo estimado en mayo de 2017.  

Es cierto que el crecimiento de los meses publicados del segundo semestre de 2018 (julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre) muestran un menor dinamismo que el evidenciado durante el primer semestre, pero ello se explica principalmente por las bases de comparación más exigentes, ya que mientras el primer semestre de 2017 la economía creció tan sólo 0,1%, el segundo lo hizo en un 2,9%. Vale decir el menor ritmo del último trimestre era un hecho conocido. Hasta ahora entonces el cambio de entrenador ha dado muy buen resultado. Veamos que pasará el 2019.

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en Diario Financiero.-