Todos celebran

Igual a como sucede en Chile, en las elecciones parlamentarias en Estados Unidos todos celebran su resultado. No hay perdedores. Trump, republicanos y demócratas dicen haber ganado.

Más aún, el Presidente está convencido de que será reelegido, y los dos partidos, que triunfarán en las elecciones de 2020. Todos felices. Como se suponía, el Partido Demócrata logró el control de la Cámara de Representantes, con 35 legisladores adicionales. Los republicanos aumentaron su mayoría en el Senado. Era esperable. En un siglo, solo Franklin D. Roosevelt, por la depresión económica, y George W. Bush, por el atentado terrorista a las Torres Gemelas, lograron mayoría en ambas cámaras en sus primeras presidencias.

También Obama y Clinton, que experimentaron mayores pérdidas de representantes que Trump, fueron reelectos. Lo podría ser Trump. El triunfo republicano en el Senado permitirá al Presidente aprobar sin contratiempos los nombramientos de ministros, altos funcionarios y jueces conservadores que dominarán las cortes por más de una década. Al control del Poder Ejecutivo y del Senado, se añade el del Poder Judicial. Hasta aquí las buenas noticias para Trump y los republicanos. La mayoría demócrata en la Cámara desgastará y será infernal para Trump. 

El control de los comités investigadores les permitirá fiscalizar su gestión y sus políticas, mediante citaciones (subpoenas), testimonios y exhibición (discovery) de documentos y antecedentes inculpatorios. En lo inmediato, obligará al Presidente a entregar sus declaraciones de impuestos, que se niega a hacerlas públicas. Habrá respaldo para las investigaciones sobre cualquier vínculo entre el gobierno ruso y dirigentes y asociados a la campaña del Presidente Trump de 2016.

El fiscal especial podría recomendar un juicio político para la destitución. Por ahora, es probable que ese proceso resulte inviable, que no se inicie, por lo traumático y por lo muy difícil de lograr mayoría de 2/3 de los senadores. El fortalecimiento de la capacidad de la Cámara de Representantes para supervisar a Trump es altamente positivo.

Es un mandatario comprobadamente antisistema, impredecible, que extrema hasta lo inaceptable sus conductas y atribuciones: merece estar supervisado efectivamente. Los demócratas saben que es contraproducente una oposición entrabadora y paralizante: les puede costar las elecciones de 2020, tiene repercusiones negativas en la buena situación de la economía y aumenta el desprestigio de los parlamentarios por el abismo que los separa de las aspiraciones de los electores.

El mayor equilibrio de los poderes que significa el control de la Cámara por los demócratas, su capacidad de controlar e investigar a Trump y su forzada responsabilidad como opositores, son efectivamente un motivo para celebrar el resultado de las elecciones parlamentarias de Estados Unidos. A muchos nos interesa un Trump en libertad vigilada.

Columna de Hernán Felipe Errázuriz, Consejero de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-