Un nuevo espĂritu republicano recorre el paĂs despuĂ©s de la prolongada celebraciĂłn de las Fiestas Patrias. Contribuye a ello la constataciĂłn de que los ritos tradicionales asociados a la chilenidad: las fondas con su mĂşsica, chicha y empanadas, la Parada Militar y otros desfiles, las celebraciones de acciĂłn de gracias y las reuniones familiares y asados en definitiva contribuyen a unirnos como chilenos en una identidad comĂşn, más que a separarnos.
Luego de semanas enconadas en la polĂtica, en vĂsperas de los feriados la decisiĂłn de la Cámara de Diputados en orden a no acusar por notable abandono de sus deberes a tres ministros de la Corte Suprema por la concesiĂłn de libertades provisionales a detenidos por crĂmenes contra los derechos humanos pareciĂł marcar un lĂmite.
Ese lĂmite deja fuera de acciĂłn a parlamentarios y polĂticos que no sĂłlo están obstaculizando la labor del gobierno de Piñera haciendo uso de su legĂtimo derecho a aprobar o rechazar un proyecto de ley, sino que además están derechamente atacando a otras instituciones republicanas como son la Corte Suprema, la FiscalĂa Nacional y el Tribunal Constitucional.
La mayorĂa de la Cámara de Diputados considerĂł que esta decisiĂłn de los jueces no versaba sobre derechos humanos de las vĂctimas de los detenidos, sino sobre la potestad de la Corte Suprema para fallar las cuestiones que son sometidas a su consideraciĂłn de acuerdo a su propia interpretaciĂłn de la ley y no a la que otros poderes del Estado, como el Congreso Nacional, pudieran tener.
Se ha salvaguardado asĂ, por la mayorĂa de los diputados, un principio fundamental de la democracia y el estado de derecho: la separaciĂłn entre los poderes del Estado y la independencia de Ă©stos.
La decisión de la Cà mara puede estar marcando un antes y un después en la relación entre gobierno y oposición.
En efecto, lo razonable en una democracia representativa como la que tenemos en Chile, es que quienes estemos en las distintas posiciones del espectro polĂtico aceptemos de buena fe la alternancia en el poder. Unas veces gobernarán algunos y otras veces lo harán otros. Esa es la Ăşnica manera de mantener una convivencia democrática sin quiebres que tanto se lamentan despuĂ©s.
No ha sido ese el ambiente que ha enfrentado el gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Muchas veces se ha adoptado una posición de trinchera. Los últimos acontecimientos, no obstante, nos hacen ser más optimistas sobre el tipo de relación que prevalecerá entre gobierno y oposición en el futuro.
Se acerca la fecha, 1 de octubre, en que la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya habrá de dictar su sentencia ante la demanda presentada por Bolivia pidiendo que la corte declare la obligaciĂłn de Chile de negociar con su vecino una salida soberana al mar. Esa es, sin dudas, una cuestiĂłn de Estado y ha sido tratada como tal por el gobierno de Piñera que ha mantenido el equipo jurĂdico que manejĂł el caso durante el gobierno anterior. Todos los chilenos debieran unirse frente a esta circunstancia y hacia allá parecieran apuntar las declaraciones del Senador Ricardo Lagos Weber, quien luego de reunirse con el Canciller Roberto Ampuero ha declarado que concordaron que cualquiera sea el fallo de la corte, Chile no cederá soberanĂa.
Antes del fallo, el Presidente Piñera presentará el Plan AraucanĂa, otra iniciativa que se inscribe en la polĂtica de ir construyendo acuerdos en el paĂs. Viajará asimismo a Estados Unidos para participar en la reuniĂłn de la ONU y reunirse con el Presidente de Estados Unidos.
El nuevo espĂritu republicano que emerge debiera permitir al gobierno establecer una relaciĂłn más constructiva con la oposiciĂłn que haga posible aprobar leyes importantes. Por supuesto, tendrá que transar algunas cuestiones para lograr votos opositores; pero ello no habilita a una oposiciĂłn razonable a pretender que el gobierno presente proyectos de ley contrarios a su programa. La oposiciĂłn tambiĂ©n gana si muestra una cara amable ante la ciudadanĂa. Todos debiĂ©ramos colaborar para que continĂşen los vientos de este nuevo espĂritu republicano.
Columna de Luis LarraĂn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-