No es exagerado decir que el de las migraciones es hoy el principal tema de la polĆtica mundial. De hecho las elecciones en buena parte del mundo desarrollado se deciden por posiciones encontradas sobre la materia.
Los receptores de inmigrantes son paĆses con situaciones económicas estables, sociedades que progresan y ofrecen buenas perspectivas a quienes arriban a ellas. Chile debe estar orgulloso de ser precisamente uno de esos paĆses y acoger a inmigrantes que nos dan una necesaria diversidad cultural, que tienen una actitud favorable hacia el trabajo y son emprendedores.
Desgraciadamente las posiciones en torno a la migración se han polarizado. Hay quienes los miran con desconfianza, en cuanto opinan que vienen a restarle oportunidades a los nacionales. Ambas actitudes, la de acogida y la de rechazo, son parte de las reacciones esperables de un ser humano ante la presencia de los que son distintos o se perciben de esa manera, segĆŗn predicen las teorĆas evolucionistas y las neurociencias.
La virtual paralización del gobierno de Michelle Bachelet sobre la materia, que simplemente contempló cómo se producĆa una ola migratoria descontrolada, que incluĆa trĆ”fico de personas y generaba una situación humanitaria compleja en materia de vivienda, salud y otras necesidades sociales que nuestro paĆs no estaba preparado para enfrentar, predispuso a muchas personas contra la inmigración. Afortunadamente, el gobierno de SebastiĆ”n PiƱera reaccionó rĆ”pido y en un par de meses fue capaz de levantar una propuesta migratoria sustentable que incluyó un proyecto de ley y medidas administrativas.
Las medidas administrativas han funcionado adecuadamente, provocando incluso el apoyo de la población migrante. MĆ”s de 260.000 inmigrantes han regularizado su situación. El proyecto de ley, en cambio, avanza con lentitud en el Congreso, donde la oposición se ha afanado en poner obstĆ”culos a su tramitación por la vĆa de indicaciones que rompen la armonĆa de la legislación y amenazan con hacer inviable su aprobación.
AsĆ es como se introdujo en esta ley, donde no corresponde, una indicación relativa al principio de no devolución que impide la expulsión de extranjeros en caso de riesgo a la integridad fĆsica y libertad personal en su paĆs de origen, norma que se relaciona con los refugiados y no con cualquier inmigrante. La segunda indicación se refiere a beneficios sociales donde se rechazó la limitación de dos aƱos de residencia en el paĆs para recibir beneficios sociales financiados 100% con recursos fiscales. Con esto se da el absurdo que beneficios como el ābono marzoā podrĆan ser recibidos por un inmigrante reciĆ©n llegado. Adicionalmente diputados de oposición pretendieron impedir que en puestos fronterizos se rechace la entrada al paĆs de extranjeros, aunque hayan delinquido o tengan causales de prohibición de ingreso, lo que fue rechazado por la mayorĆa.
Con este tipo de indicaciones la oposición no hace otra cosa que poner obstĆ”culos a una inmigración sustentable. Por una parte, se causa un legĆtimo malestar entre los chilenos residentes que ven que los inmigrantes tienen una condición mĆ”s favorable que ellos. Por otra, se inviabiliza financieramente la inmigración donde se podrĆa llegar a una suerte de āturismo de bienestarā.
Justamente ha sido este punto uno de los que ha causado la mayor controversia en otros paĆses receptores de inmigrantes, pues un estado de bienestar muy generoso es incompatible con un paĆs abierto a la inmigración, como lo anticipó hace ya una dĆ©cada el Premio Nobel de EconomĆa, James Buchanan.
El āenfoque de derechosā para tratar el tema de la inmigración puede transformarse en el peor enemigo de Ć©sta. El derecho internacional reconoce un derecho a emigrar, pero obviamente no un derecho a inmigrar a cualquier paĆs, siendo el receptor quien debe establecer los requisitos para aceptar inmigrantes. Los derechos económicos no son absolutos, pues colisionan con otros derechos. No entender eso, ademĆ”s de hacer inviable una migración sustentable predispone a los nacionales contra la inmigración, tan deseable para un paĆs como Chile.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-