A lo suyo Presidente

Después de dos semanas en que el gobierno pareció extraviar el rumbo y se vio arrinconado por la oposición, interpelado en el tema de los derechos humanos y habiendo gastado inútilmente el expediente de un cambio de gabinete, finalmente aparecen algunos rayos de sol que le permiten retomar el control de la agenda.

Quizás en los orígenes de estos extravíos estuvo la preocupación por la baja en el apoyo al gobierno en las encuestas y las distintas explicaciones que podría tener esta caída. Por una parte, algunos la atribuían a errores comunicacionales, chascarros y dichos desafortunados de ciertos ministros. Pero otros, insistían en que la razón era que el gobierno no estaba cumpliendo con las expectativas de la población de un repunte de la economía que mejorara sus condiciones de vida. Como el Presidente Piñera bien sabe, es imposible determinar con alguna precisión la incidencia de estos u otros factores en la caída en las encuestas, pese a lo que aseguran algunos de los denominados “expertos”.

Pudo haber entonces una dosis de impaciencia en las decisiones y confusión acerca de las verdaderas razones de la merma en el apoyo al gobierno. Sobre todo si consideramos una de las explicaciones más sensatas de los analistas, la de Criteria Research, que afirma que pretender en este escenario cifras de apoyo muy por sobre el 40% es demasiado exigente.

La recuperación de la agenda ha venido, al igual que su pérdida, explicada por una mezcla de aciertos y virtudes propias del equipo de gobierno y de hechos azarosos, que nos hacen recordar aquello de que “Dios ayuda a los buenos, cuando son más que los malos”.

El Presidente Sebastián Piñera nos muestra por estos días su liderazgo al enfrentar esta situación compleja saliendo de ella hacia adelante, forzando la marcha, redoblando el paso, con un macizo proyecto de modernización tributaria que vuelve a poner a su gobierno en el eje central del mandato que le dio la ciudadanía el 17 de diciembre pasado: conducir al país a una segunda transición: la transición al desarrollo económico.

El azar viene dado en este caso por los resultados de la encuesta CASEN 2017, que demuestran que la receta alternativa, la de Michelle Bachelet y la Nueva Mayoría, no sirve. El aumento de la desigualdad durante ese período está inequívocamente asociado a los menores ingresos del trabajo percibidos por las familias de los deciles más pobres. Esto es una consecuencia directa de la falta de crecimiento, inversión y empleo entre los años 2014 y 2017. La evidencia de la CASEN viene así a desarmar la estrategia de la oposición para enfrentarse a la modernización tributaria de Piñera. La lógica de subir los impuestos y de instalar un falso enfrentamiento entre ricos y pobres de la reforma tributaria de Bachelet terminó por perjudicar a estos últimos.

Por el contrario, la modernización tributaria que nos presenta hoy el Ministro de Hacienda tiene sólidos fundamentos y contiene también elementos innovadores, como la separación del importe del IVA en el precio de los productos y la instauración de la boleta electrónica. Su base es la integración de los impuestos, que establece la equidad horizontal de los tributos independientemente de su fuente, y el reforzamiento de los incentivos para invertir, especialmente a las PYMES, favorecidas por una tasa de 25%. Más de 150.000 propietarios de PYMES, hoy día afectas al sistema semi integrado, podrán imputar el 100% de los impuestos pagados por la empresa al pago de su impuesto global complementario.

La estrategia del gobierno para recuperar la agenda es la adecuada, aunque tiene sus riesgos. Ellos están asociados a su capacidad para convencer a la mayoría de los parlamentarios para que aprueben la reforma. Una tarea que requiere destreza y frialdad. Porque hay que ser flexible para lograr acuerdos, pero irreductibles en el objetivo de lograr una estructura tributaria que impulse el desarrollo económico.

De ser exitoso en este afán, el gobierno se pone otra vez en camino de la transición al desarrollo y lo hace volviendo a lo suyo.

Columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-