Estamos llegando a la etapa final de la trama que se desatĂł con los primeros hallazgos acerca de prácticas de financiamiento ilegal de la polĂtica. Pese a todo el ruido que se levantĂł en su oportunidad, a los rĂos de tinta que corrieron y a los encendidos discursos de los catones de la moral que asolan nuestra pradera, las investigaciones realizadas, los procesamientos consecuentes y los primeros fallos que se han conocido no han estado a las alturas de las expectativas de penas para estas conductas que se habĂan formado entre la poblaciĂłn.
Un análisis cuidadoso del tema no debiera llevar a tanta sorpresa. Las transgresiones a la ley de transparencia, lĂmite y control del gasto electoral, que data del año 2003 y debe aplicarse en estos casos, prescriben en el plazo de un año contado desde la fecha de la elecciĂłn y no contemplan sanciones de tipo penal. Claro, muchos hoy dĂa consideran que esto fue legislar con mano muy blanda y son suspicaces al respecto. ¡Pero era la ley que tenĂamos!
No habĂa sanciĂłn penal para quienes transgredieran esa ley. La FiscalĂa tomĂł entonces una decisiĂłn discutible en el Caso Penta, el primero que se conociĂł: perseguirĂan a los infractores como autores de delito tributario. Para que fuera eficaz ello requerĂa que, además del Ministerio PĂşblico, el Servicio de Impuestos Internos se involucrara en querellas contra los acusados. CuestiĂłn delicada, pues el objetivo del SII es cobrar impuestos, no hacer justicia por transgresiones a la legislaciĂłn electoral. Eso explica que la herramienta penal sea poco usada por el Servicio en el logro de sus objetivos. La mayor de las veces las infracciones por las que se acusĂł en el Caso Penta se resolvĂan con medidas administrativas, como giros del SII al contribuyente, por considerar que eran gastos no necesarios para producir la renta.
Lo que siguiĂł es conocido. La audiencia de formalizaciĂłn de los propietarios de Penta, una instancia que en la legislaciĂłn penal está concebida como una garantĂa para el acusado, se transformĂł en un verdadero linchamiento pĂşblico, dada la puesta en escena que hicieron los fiscales. La prisiĂłn preventiva en la cárcel pĂşblica decretada por el Tribunal, medida cautelar que a la luz de la sentencia resulta desproporcionada, era lo que habrĂa dispuesto un tribunal popular.
Pocos advirtieron en esa oportunidad la desproporciĂłn de esa decisiĂłn. Penta favorecĂa con sus aportes en un 90% a polĂticos de la UDI y a ninguno de izquierda. ÂżNo se estaban usando instituciones del Estado para perseguir a adversarios polĂticos? La UDI quedĂł descabezada despuĂ©s de estos procesamientos.
Hasta aquĂ todo bien para la izquierda y el Gobierno. Pero cuando se destapa el caso SQM con aportes transversales a polĂticos de todos los sectores y boletas ideolĂłgicamente falsas de todos los colores polĂticos, incluyendo al menos tres ministros del gabinete de Michelle Bachelet, la cosa cambia. Se agregan luego otras empresas y otros polĂticos.
SĂşbitamente cambian los criterios de las FiscalĂas y del SII. Como lo han reconocido al menos un ex director y un ex subdirector jurĂdico de Impuestos Internos, las instrucciones polĂticas desde el gobierno de Bachelet determinan cambios de criterios en la persecuciĂłn penal en Impuestos Internos, lo que coincide con un cambio en la mano del Ministerio PĂşblico. Ya no hay más prisiĂłn preventiva en la cárcel, se reducen al mĂnimo las querellas del SII a polĂticos. Penta, que representa menos del 5% de los casos de aporte irregular a la polĂtica, se queda con las sanciones más duras. Para el resto, usando la gráfica expresiĂłn del ex senador Fulvio Rossi, hay que elegir a quien tirar a la olla. Y coincidentemente la casi totalidad de ellos, sean de derecha o izquierda, son adversarios del gobierno de Michelle Bachelet.
Las expectativas frustradas de mayores sanciones a quienes aportaron irregularmente a la polĂtica son en buena parte responsabilidad del ambiente creado a partir de la utilizaciĂłn de instituciones del Estado para perseguir a los adversarios polĂticos y el abrupto fin de esa persecuciĂłn cuando ella empezaba a afectar a los polĂticos afines.
Columna de Luis LarraĂn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El LĂbero.-