La discusiĂłn sobre el contenido especĂfico de la reforma tributaria ha tomado fuerza tras la cuenta pĂşblica del Presidente Sebastián Piñera. En ella, el mandatario destacĂł la necesidad de contar con un sistema tributario más simple y justo, que estimule el crecimiento, el empleo, la inversiĂłn y el emprendimiento, sin arbitrariedades y que brinde certeza jurĂdica. Sin embargo, anticipĂł que mantendrá constante la tasa del impuesto corporativo, sin que Ă©sta confluya hacia a los niveles promedio de la OCDE (más bajos) dada la compleja situaciĂłn fiscal. Las magras cuentas fiscales y la importante agenda social, obligan a la actual administraciĂłn a desviar un tanto el rumbo trazado.
Pero más allá de la explicaciĂłn sobre la realidad fiscal, la renuncia anticipada a promover una rebaja del impuesto corporativo es una clara señal polĂtica en bĂşsqueda de consensos. El gobierno entrega una de sus aspiraciones, intentando despejar, al menos parcialmente, el camino polĂtico que recorrerá la reforma tributaria. Lo que no es tan claro es cuál será la postura de la oposiciĂłn ante esta señal, pues parece que Ă©sta siempre encuentra explicaciones para mantenerse inflexible.
La jugada es entonces compleja, pues no cabe duda que la renuncia a promover una rebaja de impuestos, por más plausible que sean los fundamentos, deja a nuestro paĂs en una peor posiciĂłn como plataforma de inversiones, sin que aparezca, por otro lado, que se alcanzarán los consensos esperados en torno a la importancia de la inversiĂłn y el ahorro, pilares del crecimiento sostenido. Recordemos que sin crecimiento, los aumentos de impuestos no producen una mayor recaudaciĂłn, necesaria para sostener el gasto social y favorecer a quienes más lo necesitan. Sin crecimiento, se complejiza el acceso al empleo y se deteriora la distribuciĂłn del ingreso. Por defender su legado (complejo sistema semi-integrado y renta atribuida), es posible que la oposiciĂłn continĂşe moviendo la quilla en una direcciĂłn distinta, ante lo cual el gobierno no debe cejar, aĂşn cuando se confronten duramente las posiciones en el Congreso. Por cierto, la oposiciĂłn puede insistir todo lo que quiera en la reforma tributaria que aprobĂł el gobierno anterior, pero en lo medular y más allá de quienes la redactaron, hoy son pocos quienes la defienden. La oposiciĂłn tambiĂ©n puede insistir en los lenguajes confrontacionales y virulentos de la discusiĂłn anterior, polarizando el debate, con la diferencia que hacerlo ahora, conociendo el costo electoral de ese camino, serĂa un salto al vacĂo. Al Chile real, que emprende a diario y trabaja duro para un mayor bienestar le interesa contar con un sistema tributario infinitamente más simple, mucho menos costoso, que otorgue mayores certezas, que elimine las discrecionalidades y que promueva con convicciĂłn la inversiĂłn y el emprendimiento, pues redunda en beneficio de todos. Participar en este debate, sin prestar atenciĂłn a aquello por cuestiones de ideologĂa, es no haber aprendido la lecciĂłn.
Columna de Natalia González, Subdirectora de Asuntos JurĂdicos y Legislativos de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-