DespuĆ©s de una mala semana para el gobierno de SebastiĆ”n PiƱera, bĆ”sicamente porque perdió el control de la agenda y tuvo que estar preocupado de acusaciones de nepotismo por el anuncio de que Pablo PiƱera serĆa nombrado embajador en Argentina, afortunadamente apareció en escena Michelle Bachelet.
Apareció para recordarnos, por ejemplo, que en su gobierno, cuando se cometĆa un error polĆtico (el nombramiento de Pablo PiƱera lo fue) la decisión se mantenĆa a como diera lugar; hasta llegar al punto en el cual sus propios partidarios se distanciaban de ella. En algunos casos, se insistĆa en la decisión hasta el final y en otros igual habĆa que revertirla tiempo despuĆ©s, luego de pagar grandes costos por ello.
Ocurrió por ejemplo en la Reforma Educacional cuando se prohibió que los colegios particulares subvencionados arrendaran los locales en los cuales se impartĆan las clases, como si se pudiera decidir centralizadamente si una actividad debe realizarse en locales propios o arrendados, una aberración a todas luces. Todo ello para evitar āel lucroā. Pese a que se dijo en todos los tonos al gobierno que eso no iba a funcionar, la ley se aprobó asĆ. Llegado el momento en que debĆa entrar en vigencia, muchos meses despuĆ©s, se tuvo que enviar otro proyecto de ley al Congreso porque de lo contrario un alto nĆŗmero de niƱos en Chile se habrĆa quedado sin colegio. Fue una de las varias āreformas a la reformaā del gobierno de Bachelet.
Desgraciadamente para el paĆs, la mayor de las veces los costos de estas malas decisiones no las pagaba solamente el gobierno en la forma de costos polĆticos, sino la ciudadanĆa, por ejemplo sin saber a pocos meses de iniciarse el aƱo escolar si sus hijos iban a poder seguir asistiendo al mismo colegio de siempre o no.
Por eso, la aparición en escena de Michelle Bachelet ha sido providencial para Chile Vamos y el gobierno de PiƱera. El Presidente del Partido Socialista le ha hecho un homenaje destacando los ālogrosā de su gobierno, en el marco de una organización internacional llamada Alianza Progresista, que nos trae a la memoria el nombre de un colectivo de personas que se retiraron de la Democracia Cristiana: āProgresismo con Progresoā. Durante el gobierno de Bachelet el paĆs creció apenas al 1,7% despuĆ©s del 5,3% del gobierno anterior. Como esa cifra es muy similar al crecimiento de la población, lo que ha ocurrido es que el ingreso per cĆ”pita ha permanecido estancado durante su administración, pese a las altas expectativas de mejorĆa del bienestar que sembró la Nueva MayorĆa.
La irrupción de Michelle Bachelet tambiĆ©n nos recuerda que un tema tan relevante como la migración masiva hacia nuestro paĆs transcurrĆa en medio de la inacción del gobierno que no tramitó un proyecto de ley que habĆa ingresado al Congreso el gobierno anterior; provocando todo tipo de problemas que afectaron principalmente a los propios migrantes, objeto de abusos por su condición irregular, e inquietud en la población por la proyección incontrolada de este fenómeno regulado con una ley del aƱo 1975.
En las propias filas de la centroizquierda la reaparición de Bachelet, con sus pretensiones de defender su ālegadoā, no ha concitado un apoyo unĆ”nime, como era de esperar. PodrĆa significar para la centroizquierda subirse a un caballo perdedor y revivir cada una de las disputas que llevaron a Alejandro Guillier a una clara derrota en la Ćŗltima elección presidencial.
Afortunadamente para PiƱera, los genios de la izquierda no descansan. No contentos con homenajear a Bachelet, ahora los partidos que integran esta Alianza Progresista (en Chile el PS, el PPD y el PR) estarĆan considerando invitar a Chile al ex Presidente de Brasil, Lula. Para dar testimonio de su compromiso inquebrantable con la probidad, supongo. Larga vida a la Alianza Progresista.
El gobierno de SebastiÔn Piñera, por su parte, sólo necesita recuperar la agenda. Al dejar atrÔs el episodio del frustrado nombramiento de Pablo Piñera como embajador en Argentina, estÔ en camino de hacerlo si es capaz de seguir poniendo en prÔctica soluciones efectivas en materia de seguridad ciudadana, impulso al crecimiento, pensiones, atención de salud y otras que coincidan con las prioridades de los chilenos.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El LĆbero.-