Luego de la RevoluciĂłn Francesa la ubicaciĂłn que tomaron los parlamentarios en la Asamblea, derecha o izquierda, condicionĂł el que ha sido el principal eje de la polĂtica desde entonces. DespuĂ©s de las Ăşltimas elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile, siempre se puede volver a esas categorĂas para analizar la polĂtica chilena y el devenir del gobierno de Sebastián Piñera y de la OposiciĂłn.
El eje de izquierda-derecha no es el Ăşnico relevante en la polĂtica de hoy, ya nos referiremos a ello. Sin embargo, si uno decide usar ese eje debe respetar algunas cuestiones básicas, que tienen que ver con su lĂłgica y coherencia interna. Por eso no deja de sorprender que en la izquierda, la principal reacciĂłn despuĂ©s de haber sido duramente derrotados por la derecha sea correrse más a la izquierda. Eso simplemente desafĂa la geometrĂa.
Si te derrotĂł la derecha, la lĂłgica te dice que debes correrte al centro, para intentar disputar a tu adversario ese electorado que tiene una mayor probabilidad de cambiarse de un lado a otro. Por eso, es extraño que el Partido Socialista concluya despuĂ©s de la dura derrota de la Nueva MayorĂa que debe correrse a la izquierda y pactar con el Frente Amplio, que además sacĂł menos votos que ellos. Ahora, que lo haga la Democracia Cristiana eso es ya delirante y nos habla de la degradaciĂłn intelectual que ha sufrido ese partido.
Resulta curioso tambiĂ©n que el Frente Amplio, que se supone reĂşne a distintas sensibilidades y pretende operar con una lĂłgica distinta a las categorĂas tradicionales, tambiĂ©n estĂ© en lo mismo, y la Izquierda AutĂłnoma estĂ© hoy disputando a RevoluciĂłn Democrática el control del movimiento, apelando a su condiciĂłn de izquierda. Dentro de las ideas que cultivan los “autĂłnomos”, y sus referentes Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, está la de agrupar distintas “causas” en una posiciĂłn crĂtica hacia las autoridades e instituciones, con el objetivo de superar la democracia liberal mediante la creaciĂłn de una nueva “hegemonĂa”. Su problema parece ser que esa nueva hegemonĂa es, inevitablemente, de izquierda y radical. En definitiva no pueden escapar al viejo eje de la polĂtica y toda la supuesta novedad de su propuesta se diluye.
La centroderecha ganĂł la elecciĂłn, pero sabemos que su mayorĂa es feble. La lĂłgica nos dice entonces que si utilizamos el eje derecha-izquierda, tampoco le conviene moverse a la derecha. Sin embargo lo contrario, vale decir correrse al centro sin atender a las sensibilidades de la derecha, tambiĂ©n es riesgoso, pues se puede caer en la desafecciĂłn. El desafĂo de Sebastián Piñera es cĂłmo mantener ilusionados y fieles a sus votantes y no es nada fácil, por eso requiere de mucha unidad entre sus votantes, que ojalá no practiquemos el “tironeo” en cada circunstancia.
Pero dijimos que habĂa otros ejes distintos al de derecha-izquierda. Sintonizar con las mayorĂas en esos ejes fue clave para el triunfo de Piñera y volverá a ser clave la prĂłxima elecciĂłn presidencial. Las redes sociales, la pĂ©rdida de poder y prestigio de las instituciones tradicionales y una ciudadanĂa que no quiere intermediarios con la autoridad, son el ambiente donde se mueven estos nuevos ejes.
Sebastián Piñera ha ofrecido un camino en que los chilenos puedan desarrollar sus proyectos de vida en un paĂs que les ofrece libertad, oportunidades de progreso, justicia y solidaridad.
La prioridad debe ser atender primero a los más vulnerables, los niños, los mayores que no pueden sustentar una vida digna, los que no tienen trabajo; pues de lo contrario no podremos decir que vivimos en un paĂs justo. Pero está tambiĂ©n la realidad de nuestra gran clase media, menos ideologizada, más exigente, voluble y la vez vulnerable. No quiere perder lo ganado y le interesa mucho el crecimiento y la mejor calidad de vida,  pero aprecia los beneficios sociales del Estado que le ayuden a superar contingencias como una enfermedad que descalabra el presupuesto.
Estos grupos están hoy con una gran ilusiĂłn, y más que situarse en el eje de derecha-izquierda lo que quieren es vivir en un paĂs mejor para todos.
Columna de Luis LarraĂn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-