Consejo Fiscal Asesor independiente

La necesidad de contar con disciplina fiscal hoy en día es un hecho prácticamente indiscutido a nivel mundial. Y es que es esencial para construir una base macroeconómica sólida. Los déficit fiscales excesivos contribuyen a bajos niveles de ahorro nacional, pudiendo generar déficit en la cuenta corriente, lo que puede llevar a recurrir a deuda externa para financiar este déficit, creando condiciones que pueden desencadenar una crisis, cuyas consecuencias pueden ser muy duras.

La disciplina fiscal es además un problema difícil de resolver, puesto que para alcanzarla se necesitan reglas e instituciones que velen por ella. En esta línea, la semana pasada la Dirección de Presupuestos (Dipres) publicó un interesante documento donde se revisa la experiencia chilena de los Consejos Fiscales en el contexto internacional. En él, se da cuenta que, si bien Chile ha realizado un avance en la materia (sobre todo a nivel de institucionalidad y transparencia fiscal), todavía estamos lejos de tener un Consejo Fiscal Asesor con características óptimas.

Chile cuenta con un Consejo Fiscal Asesor desde 2013, pero existen algunos aspectos que debieran corregirse. Por ejemplo, el Consejo Fiscal Asesor no cuenta con independencia legal ni operacional; tampoco con independencia en su gestión, asignación presupuestaria ni con staff propio (como la mayoría de los Consejos Fiscales en el mundo).

La misma Dipres propone avances en el diseño institucional de este Consejo, en dirección hacia una autonomía operacional y financiera y hacia un sistema de nombramiento y continuidad de los miembros que lo componen, de modo de asegurar su independencia.

Cerrando el 2017, nos encontramos con esta publicación que propone avances en la orientación correcta hacia la construcción de una disciplina fiscal más moderna y más completa.

Se trata de una tarea importante que deberá asumir el Gobierno que viene.

 

Columna de Carolina Grünwald, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en Pulso.-