Iniciada la tramitación de la Ley de Presupuestos 2018, la Dirección de Presupuestos (Dipres) anunció un gasto de gobierno que crecerĆ” en 3,9% real anual, valor muy por sobre lo esperado, que se justifica en una āfranca recuperaciónā que aĆŗn no se consolida.
En esta ocasión se utilizaron como supuestos parÔmetros centrales que parecen ser razonables: se mantuvo la proyección de crecimiento del PIB para 2017 publicada en julio (1,5%), estimÔndose una tasa de crecimiento anual del producto de 3% para el 2018. El precio del cobre, por su parte, fue corregido al alza a 288 centavos de dólar la libra. El tipo de cambio, en tanto, no sufrió correcciones significativas ($650 para el próximo año).
Para determinar el gasto fiscal, se debe comenzar por estimar los ingresos. Luego se realiza el ajuste cĆclico correspondiente (utilizando los parĆ”metros de largo plazo) y se obtiene el ingreso estructural y, por lo tanto, el nivel de gasto estimado compatible con la regla fiscal.
Para 2018, la Dipres cifró la tasa de crecimiento de los ingresos totales en 7,4% real. Los ingresos estructurales, en tanto, crecerĆan un 5,0% real. Estas cifras han sido criticadas, pues surgen dudas respecto del cĆ”lculo de los ingresos, los que parecieran estar sobreestimados. En tĆ©rminos generales, se consideró un mayor dinamismo de la actividad económica (3,0%), que se espera impulse la recaudación.
Sin embargo, los ingresos proyectados para 2018 suponen una expansión muy superior al crecimiento visto tanto para el PIB efectivo como para el PIB tendencial. Destacan los ingresos estimados del impuesto a la renta del resto de los contribuyentes, que registran un importante incremento de 10,6% respecto del IFP de 2017. Esta alza se fundamentó en una recuperación de la base imponible, la cual registró una importante caĆda en el aƱo 2017, lo que es a lo menos cuestionable. Parece bastante claro que las estimaciones apostaron a un importante aporte derivado de la Ćŗltima etapa de la reforma tributaria, existiendo legĆtimas dudas de que se haya ajustado la información a los datos efectivos luego de las modificaciones a la reforma.
AdemĆ”s, en el IFP reciĆ©n publicado se explica que el menor ingreso tributario del resto de los contribuyentes en el aƱo anterior āse vio compensado por los ingresos percibidos por concepto del impuesto sobre el FUT histórico, que son tratados en su totalidad como ingresos estructuralesā, asunto que tambiĆ©n requerirĆa aclaración por parte de la autoridad.
Por otra parte, para los ingresos proyectados provenientes del IVA se estimó un crecimiento de 7% en relación con el IFP del 2017 (5,4% respecto de la actualización). Sin embargo, este incremento resulta desproporcionado si se compara con la evolución de la demanda interna, la cual aumentarĆa en sólo 4,1% anual en 2018.
Con todo, y aĆŗn con la evidente sobreestimación de los ingresos de proyección de la Dipres, tanto el Balance Efectivo como el Balance CĆclicamente Ajustado (BCA) revelan un dĆ©ficit mayor al que se heredó de la administración anterior. El primero alcanzarĆa un nivel de -2,7% del PIB en 2017, 1,3 puntos mĆ”s deficitario que el aƱo 2013. El BCA, por su parte, habrĆ” pasado de un nivel de -0,5% el 2013 a -1,5% el 2018. Con ello se habrĆ” cumplido con la Regla del Balance CĆclicamente Ajustado autoimpuesta por el ex Ministro ValdĆ©s (que supone una reducción de 25 puntos porcentuales respecto del dĆ©ficit del aƱo anterior, con parĆ”metros corregidos), pero significarĆ” un deterioro evidente de las finanzas pĆŗblicas.
Columna de Carolina Grünwald, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en Pulso.-Ā