Programas mal evaluados

La semana pasada la Dirección de Presupuestos (Dipres) dio a conocer los resultados de las Evaluaciones de Programas Gubernamentales (EPG) realizadas entre enero y agosto del este año. Aún cuando este trabajo es realizado por expertos externos seleccionados vía concurso público, el resultado es, a lo menos, desalentador.

De 23 programas evaluados en esta oportunidad (para lo cual se destinaron aproximadamente $ 341 millones), sólo 4 tuvieron buen desempeño, al tiempo que 10 alcanzaron sólo desempeño suficiente y el resto no pasó la prueba, alcanzando una evaluación insuficiente.

Llama la atención, por lo tanto, la cantidad de recursos fiscales que se están utilizando ineficientemente. Esto, sin considerar la gran cantidad de programas que aún llevando muchos años de ejecución, nunca han sido siquiera evaluados.

Dentro de aquellos programas con desempeño suficiente, se repite entre los argumentos para obtener esa evaluación, la falta de control de calidad, deficiencias en el diseño, en la gestión y retrasos de la implementación, entre otros. Sin embargo, figuran entre los evaluados en esta categoría, programas que funcionan desde 1990.

Dentro de los programas evaluados con nota insuficiente, en tanto, figuran algunos de larga data, con problemas importantes, como la falta de evidencia de que se esté cumpliendo con el propósito del mismo. Existen además, problemas de diagnóstico y la falta de indicadores que den cuenta si se está cumpliendo con el propósito para el cual fueron creados.

En términos de recursos, sólo en los programas con evaluación insuficiente, se destinaron $ 182.874 millones este año. Es decir, estamos hablando de algo más que el presupuesto total anual que se le otorga al Servicio Nacional de Menores (Sename).

De esta manera, el propósito de realizar estas evaluaciones es incorporar la información que de ellas se desprende a la discusión presupuestaria, de modo que sea un antecedente en el análisis para una correcta y eficiente asignación de recursos públicos en la discusión de la Ley de Presupuestos.

Hace un año, por la magnitud y relevancia que estas evaluaciones tienen, se estimó que conocer los resultados, como históricamente se había hecho, junto con el Informe de Finanzas Públicas del Director de Presupuestos, una vez ingresada la ley, no era oportuno. Es por esta razón que desde este año se estableció la obligación de publicar la información antes de que comience la discusión presupuestaria del año siguiente.

Dado que estamos frente a un escenario de estrechez fiscal bastante importante, se debe aprovechar esta valiosa información, de modo de utilizarla y, de una vez por todas, dejar de gastar el dinero de todos los chilenos en iniciativas que, aun cuando se desarrollan con las mejores de las intenciones y puedan ser muy buenas ideas, no están funcionando como corresponde.

La eficiencia del gasto será uno de los aspectos clave en esta discusión de presupuesto y debiera serlo siempre. Hacia adelante, sería de gran utilidad lograr evaluar una mayor cantidad de programas, de modo de ir realizando las reestructuraciones o recortes necesarios y, de esta manera, liberar los recursos para que sean utilizados según las reales prioridades de las personas.

 

Columna de Carolina Grünwald, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en Pulso.-