Cuenta Pública: ¿#ChileMejor o #ChilePeor?

A pesar de que toda Cuenta Pública frente al Congreso Pleno tiene riesgos de transformarse en un meeting político, en el cual adherentes y detractores tratan de imponer sus términos y diagnósticos en la discusión política, lo acontecido ayer parece haber superado los límites de lo conocido.

En primer lugar, la Presidenta parece haber optado por el atrincheramiento irrestricto en su obra gruesa. En lugar de hablarle a todos los chilenos, el diseño político del gobierno fue el de rendir cuenta exclusivamente para sus adherentes: ese escuálido 31% de los chilenos que aprueban la gestión gubernamental de la Nueva Mayoría. Por contrapartida, la contundente mayoría del 65% de los chilenos que desaprueba la forma en que la Presidenta conduce su gobierno fue deliberadamente omitida en prácticamente la totalidad del discurso.

Las urgencias sociales de los chilenos, que en todas las encuestas posicionan a la delincuencia, salud, empleos y crecimiento económico en los primeros lugares de la escala de prioridades ciudadanas, no parecen existir en el epílogo de estos cuatros años de la Nueva Mayoría. La razón es sencilla, la gestión en todos estos ámbitos ha sido deplorable, sólo para ilustrar, la delincuencia durante este Gobierno ha aumentado en un 19,7%, se ha cuadruplicado la deuda hospitalaria mientras las listas de espera por atención en salud crecen y crecen, la creación de empleos anuales ha caído a una tercera parte respecto de la administración anterior y si nuestra economía crecía a una tasa promedio de un 5,6% durante el gobierno de Sebastián Piñera, hoy lo hace por debajo del 2%. Entonces, no parece justo el encuadre comunicacional de #ChileMejor empleado por el Gobierno, en circunstancias de que los datos hablan más bien de un #ChilePeor.

La cuenta pública mutó en una arenga pública, que viene a intentar paliar los problemas de falta de cohesión interna en el oficialismo. La Presidenta se muestra ensimismada en un diagnóstico que en lo social y económico ha llevado a Chile por un mal camino y que en lo político sólo ha tenido como efecto práctico la legitimización del relato de una izquierda aún más radical que la Nueva Mayoría, como es el Frente Amplio. Por eso el Gobierno ha entrado en una dinámica perniciosa para el país, como es la de querer competir frente a esta especie de hijo no deseado de fisonomía radical “frenteamplista”, en el intento de mostrarse como más progresista e izquierdista que el clamor asambleísta.

Sin embargo, las arengas de poco sirven cuando no hay un elenco o plantel con capacidad de proyectar esa motivación y cautivar a la audiencia, como parecen ser los candidatos de la Nueva Mayoría. Entonces, la alocución apasionada con que la Presidenta proyecta el legado de su administración, contrarrestará con el juicio razonado de una opinión pública que anhela un cambio en la dirección contraria a la hoja de ruta que ofrece el actual gobierno.

 

Columna de Jorge Ramírez, Coordinador del Programa Sociedad y Política de Libertad y Desarrollo, publicada en Pulso.-