País de emprendedores

El candidato presidencial mejor posicionado de la Nueva Mayoría, senador Alejandro Guillier, cree que Chile posee una "economía rentista" y se propone cambiarla. Está equivocado.

El calificativo de "rentista" seguramente hace referencia a la importancia entre nosotros de la minería y otros recursos naturales. Pero no hace en absoluto justicia a los esfuerzos que allí se dedican a controlar costos, incorporar tecnologías innovadoras, penetrar nuevos mercados y expandirse hacia otros países. Lejos de constituir una debilidad, nuestras riquezas naturales han de ser la base para el desarrollo de nuevas industrias, tanto en el procesamiento de los recursos extraídos como en la provisión de los insumos necesarios. En la minería, y en varios rubros de la agroindustria, Chile ha avanzado enormemente, sus empresas son líderes mundiales en los respectivos mercados y se abren paso exitosamente en destinos tan auspiciosos como la inmensa China.

Al descalificar como mera extracción de rentas los logros de nuestra economía, se minusvalora no solo la labor de los grandes exportadores chilenos, sino también a la ola emprendedora que hoy -pese a los altos impuestos, las regulaciones y la burocracia- se ha levantado en Chile, convocando a decenas de miles de jóvenes -hombres y mujeres- a descartar cómodos empleos y probar suerte en los bravos mares del emprendimiento y la innovación. Unas semanas atrás asistí al encuentro anual de la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech) y en los dos o tres mil emprendedores presentes no me cabe duda que está el germen de las futuras empresas que continuarán cambiando el paisaje económico de Chile.

El futuro gobierno debe enarbolar la bandera del emprendimiento. Los avances que observamos no son fortuitos, son el producto de ciertas acciones concretas para promover el emprendimiento y la innovación de todos los últimos gobiernos. La experiencia indica que la respuesta a las buenas políticas es rápida y contundente. El programa "Startup Chile", creado en el gobierno anterior y expandido en el actual, ha motivado a miles de jóvenes emprendedores y les ha abierto sus horizontes al mundo. En su mensaje presidencial, Michelle Bachelet se felicitaba por el número de nuevas empresas creadas (hoy tres veces mayor que en su anterior administración), sin reparar -claro- que ello en buena medida es resultado de dos leyes del gobierno del ex Presidente Piñera, que el suyo ha tenido el buen criterio de mantener y complementar. Otro tanto puede decirse de la multiplicación de los esfuerzos empresariales en investigación y desarrollo, luego del estímulo tributario introducido en el gobierno pasado.

Aun nuestros emprendedores para ser exitosos deben sortear difíciles escollos. Anticompetitivas barreras de entrada, trabas burocráticas, impuestos y regulaciones perjudiciales se interponen en su camino. Nuestro país de emprendedores votará por quien se comprometa a despejar esas cortapisas y estimular su desarrollo.

 

Columna de Juan Andrés Fontaine, Consejero de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-