¿Por qué es importante la productividad?

Pulso

Recientemente, y por primera vez, la Comisión Nacional de Productividad (CNP) publicó un informe que describe la productividad en Chile con un enfoque al largo plazo. Del estudio se concluye un resultado poco alentador: la productividad en Chile ha registrado una persistente desaceleración. Un aumento de la productividad se traduce en un mayor bienestar, tanto por el mayor acceso a consumir que tienen los individuos, como por la posibilidad de contar con mayor tiempo libre. Concretamente, ser más productivo significa producir lo mismo con menos cantidad de factores.

Dentro de los elementos que inciden en la productividad, está el trabajo, afirmando el documento que aumentos de productividad sostenidos debiesen afectar las condiciones laborales y las remuneraciones. Esto se traduce en algo muy simple a primera vista: actualmente, los países más productivos gozan de jornadas laborales más cortas y de períodos de vacaciones más largos. ¿Cómo es esto posible?

La jornada laboral que rige en una empresa o en un país es una convención a la que se llega a nivel de sociedad. Pero no es cuestión de asignarla a través de un mandato o una ley, sino que es algo que se logra.

En el caso de Chile, somos un país que tiene largas jornadas de trabajo. Comparado con los países de la OCDE, ellos trabajan menos horas y producen más. Más específicamente, comparando con Australia y Estados Unidos, se observa que desde el año 2000 la brecha PIB por trabajador de Chile respecto estos países no se ha cerrado. Es decir, nuestro problema de productividad está estancado desde hace ya varios años y no nos estamos acercando hacia el comportamiento de economías más desarrolladas.

¿Habrá algún componente cultural que incida en este resultado? Probablemente sí, y sería bueno trabajar en aquellos aspectos. Es importante, sin embargo, que la legislación laboral vaya en el mismo sentido, que modernice y flexibilice el mercado, lo que facilita la asignación correcta de recursos, adaptando así las necesidades tanto del trabajador como del empleador. De esta manera se estaría incentivando tanto la productividad como la competitividad en el mercado laboral.

 

Columna de Carolina Grünwald, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en Pulso.-

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