Al analizar la elección de Directiva en la UDI se corre el riesgo de caer en el mismo error de quienes, sin ser votantes, se equivocaron respecto a la decisión de los ingleses sobre Brexit, los colombianos en el Plebiscito respecto a las FARC o los estadounidenses acerca de Donald Trump.
Analizar con las categorĆas propias las decisiones de otros, suele llevar a equivocaciones.
Probablemente la mayorĆa de los que no votaron en la elección de la UDI preferĆa que ganara Jaime Bellolio, pero los militantes de la UDI le dieron una categórica ventaja a Jacqueline Van Rysselberghe para que encabece el partido. Ello nos dice, entre otras cosas, que hay en la UDI una derecha dura, que es principalmente conservadora en lo valórico y que no considera necesario tomar cierta distancia de la historia del partido, en particular en lo que se refiere a su vinculación con el gobierno militar.
Como todo en la vida, esta decisión abre perspectivas positivas para la UDI, pero también la enfrenta a eventuales problemas.
Veamos lo positivo. Por primera vez el partido ha usado el sistema de votación abierta a todos los militantes para elegir su directiva. Eso es ya un cambio cultural muy saludable para la derecha y podemos asegurar que el resultado refleja el sentimiento mayoritario en la UDI.
TambiĆ©n es destacable que su Presidenta sea una mujer. La centroderecha en esto le ha sacado ventaja a la centroizquierda en el sentido que, sin apoyar una polĆtica de cuotas, sistemĆ”ticamente estĆ” presentando mĆ”s candidatas mujeres en las elecciones.
Valorable tambiĆ©n es que Jacqueline Van Rysselberghe haya realizado toda su carrera polĆtica en regiones, en particular en la ciudad de Concepción y la región del BĆo BĆo. Es un premio a una labor meritoria, con mucho trabajo en terreno, que en el caso de la Presidenta de la UDI ha sido premiada con sonados triunfos electorales.
Nos recuerda, por Ćŗltimo, que en nuestra sociedad hay una fracción importante de la población, aunque no mayoritaria, que es de derecha, se siente representada por la derecha y no tiene complejos al respecto, pese al persistente bullying de la izquierda de sus organizaciones de base y grupos de interĆ©s y buena parte de la prensa. Esa gente votarĆ” en futuras elecciones siempre que haya polĆticos que la representen y puede ser un factor de triunfo para el sector.
Veamos ahora los problemas. La nueva Presidenta debiera garantizar que tienen cabida en su partido los liberales. Tanto quienes adhieren a la libertad económica como quienes en lo valórico estĆ”n por aceptar que las personas desarrollen sus propios proyectos de vida sin sujeción a una idea religiosa determinada o a una particular visión de los valores que deben regir la vida personal. Si no lo hace, y sus propias posiciones en estas materias podrĆan arrastrarla a ello, simplemente debe aceptar que se irĆ”n del partido los liberales que queden en Ć©l. Este desafĆo es especialmente presente entre los jóvenes, quienes tienen en Evópoli una alternativa liberal que acogerĆ” a quienes se sienten rechazados en la UDI. La nueva directiva debe considerar que este desafĆo no sólo es relevante entre sus militantes, sino tambiĆ©n entre un gran nĆŗmero de personas que sin tener un vĆnculo con ese partido votan por Ć©l habitualmente en las elecciones.
Por Ćŗltimo, en relación a posibles problemas, hay que decir que, al menos en mi opinión, es acertada la idea de Jaime Bellolio de que el adversario que enfrentarĆ”n la UDI y la centroderecha en el futuro es distinto al que han encontrado hasta ahora. La nueva izquierda existe y va a desplazar pronto a los actuales lĆderes de la Nueva MayorĆa. El desafĆo serĆ” mayor, pues esta nueva izquierda es hija de la post verdad, quiere destruir el sistema capitalista que rige nuestras relaciones económicas y no modificarlo como la socialdemocracia; y por supuesto no tiene un modelo de reemplazo. Su avenimiento al poder sólo podrĆa traer mĆ”s destrucción, como ya lo ha hecho el gobierno de Bachelet que ellos influenciaron.
SerÔ vital para la UDI que el propio Bellolio, que comprende mejor este fenómeno que la nueva directiva, esté disponible para enfrentarlo.