Hoy se cumple el plazo para completar el FUAS (Formulario Ćnico de Acreditación Socioeconómica) que permite postular, para el 2017, a diversas ayudas del Estado para acceder a la Educación Superior. Entre ellas se encuentran la Gratuidad, distintas Becas y el CrĆ©dito con GarantĆa del Estado (CAE). De las alternativas, este Ćŗltimo mecanismo es el Ćŗnico que no discrimina por la restricción socioeconómica que tengan las familias. AsĆ, un porcentaje cada vez mĆ”s importante de estudiantes que no son sujeto de Gratuidad, por ejemplo, tienen acceso a una fuente de financiamiento para la Educación Superior, sin el cual no serĆa posible estudiar. AsĆ, el CAE ha logrado cumplir con un importante rol de inclusión, ademĆ”s de mejorar la cobertura de la Educación Superior.
Hasta antes de la creación del CAE el aƱo 2005, tenĆan derecho a un crĆ©dito estudiantil sólo los alumnos de las universidades tradicionales, pertenecientes al Consejo de Rectores (Cruch). Con el CAE, no sólo se extendió el crĆ©dito garantizado a Universidades fuera del Cruch, sino que tambiĆ©n permitió financiar con garantĆa Estatal, estudios superiores en Institutos Profesionales y Centros de Formación TĆ©cnica. AdemĆ”s, en octubre 2012 se realizó una reforma a la Ley del CrĆ©dito con GarantĆa Estatal, que estableció una rebaja significativa de la tasa de interĆ©s del CrĆ©dito cobrada al alumno: desde un promedio histórico de UF + 5,6% anual (segĆŗn informa la Comisión INGRESA) a UF + 2% anual.
Se ha avanzado, y mucho. Seguramente el sistema requiere mejoras, aspectos que deben estar en constante revisión. Pero los datos hablan por sà solos. Desde la creación del CAE, mÔs de 700 mil personas se han beneficiado de esta alternativa de financiamiento. De ellas, mÔs de la mitad de los ya egresados, lo hicieron desde un Instituto Profesional o desde un Centro de Formación Técnica.
El CAE es asà la principal alternativa de financiamiento utilizada actualmente para costear los estudios superiores en Chile, la que incluso ha ido ganando terreno en los segmentos socioeconómicos de mejores ingresos, cuyos beneficiarios del quintil V registraron un incremento desde el 3,3% al 8,5% en 2015.