La Presidenta Bachelet anunció ayer algunas medidas en relación a la protección de los niños del SENAME. Aumenta su presupuesto en un 1% el 2016, todo para centros directamente administrados por SENAME, nada para las instituciones colaboradoras, y enviarÔ un proyecto de ley que crea el Servicio de la Niñez, entre los principales anuncios. Esto ocurre a partir del impacto creado por el informe acerca de los niños que han fallecido en el sistema desde el año 2005.
Pero la infancia no estaba entre las prioridades de este gobierno, pese a que según lo viene diciendo la CASEN hace tiempo, los menores son el grupo etÔreo con mayor prevalencia de pobreza. Es decir el porcentaje de pobres entre los niños es mÔs alto que entre los jóvenes, los  adultos y los ancianos. En la asignación de la gran cantidad de recursos adicionales con que cuenta el Estado después de la reforma tributaria, no obstante, los niños han llevado la peor parte.
Tan poca prioridad se ha dado a este tema, que la creación de un Servicio que se dedique especialmente a la protección de niƱos vulnerables estĆ” establecida en un proyecto de ley, que ingresó en el gobierno anterior y lleva mĆ”s de treinta meses sin avanzar porque el Ejecutivo no le asigna la urgencia necesaria. En lugar de ello el gobierno ingresó un proyecto de GarantĆas de Derechos de la NiƱez creado por una Comisión que se dedica al deporte favorito del progresismo que es enunciar derechos que despuĆ©s no se cumplen porque no se diseƱan los mecanismos ni se destinan los recursos para que ello ocurra.
Y lo que es peor, la tasa de mortalidad de los niños del SENAME, según nos hemos enterado recién, es casi 60% superior a la del promedio de los niños chilenos. Como sistema de protección, claramente no funciona.
Durante estos dĆas vamos a escuchar muchas explicaciones y propuestas, sobre cómo mejorar el sistema de protección de menores, muchas de ellas acompaƱadas de vestiduras rasgadas y palabras de horror; pero difĆcilmente ellas apuntarĆ”n al problema de fondo: la captura del Estado.
El SENAME, asĆ como la mayorĆa de las reparticiones pĆŗblicas, tiene en la teorĆa Ā nobles objetivos que estĆ”n dirigidos a mejorar la situación de la población mĆ”s vulnerable de nuestro paĆs. Sin embargo, en la prĆ”ctica, el SENAME, al igual que la mayorĆa de los servicios de la administración del Estado, es un botĆn de cargos pĆŗblicos, que en el cuoteo de la Nueva MayorĆa le corresponde a la Democracia Cristiana. Se llenan entonces estos servicios de operadores polĆticos o parientes o amigos, carentes de competencias para realizar su labor y sin controles de gestión que evalĆŗen su rendimiento. Pese a ello, el personal que allĆ trabaja tiene remuneraciones mejores que las de la mayorĆa de los chilenos. Los trabajadores del sector pĆŗblico tienen hoy en promedio remuneraciones que son 40% superiores a las del sector privado. Recientemente en la quinta región se ha solicitado la renuncia del Director Regional por presión de los funcionarios, y algunos dirigentes de ese movimiento estĆ”n sumariados por maltrato a menores. De hecho, una de las razones por las que el proyecto de ley que separaba el SENAME en dos servicios, uno dependiente del Ministerio de Justicia para el tratamiento de los menores con historial delictual y otro dependiente del MDS para atender los niƱos vulnerados , es que los funcionarios de SENAME se oponen a Ć©l.
Los niƱos del SENAME no son la prioridad de la polĆtica, los funcionarios del SENAME sĆ.
Y la verdad es que por muchas vestiduras que se rasguen, la situación de esos niƱos no mejorarĆ” realmente mientras no haya liderazgos polĆticos capacesĀ de enfrentarse a los grupos de presión que ponen la mĆŗsica al son de la cual baila la Nueva MayorĆa: los estudiantes universitarios y los funcionarios pĆŗblicos.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, en T13,cl.-