Dado el enorme flujo de informaciĂłn en que estamos inmersos, en estas semanas no han faltado notas llamativas sobre la economĂa. A nivel mundial destacan las dudas sobre la solidez del Deutsche Bank y la depreciaciĂłn de la libra esterlina ante rumores de un Brexit “duro”, pero en esencia el desempeño de la economĂa global se mantiene: el crecimiento para el año estará marginalmente sobre el 3% y levemente mejor en el 2017. Estos Ăşltimos meses indican una suave aceleraciĂłn – el dato reciente de 2,9% del crecimiento en el 3er trimestre en EE.UU. lo confirma. Ello, unido a una normalizaciĂłn de la inflaciĂłn mundial de niveles que bordeaban la deflaciĂłn, augura un mejor panorama para las posibilidades y deseos de invertir de las empresas, reforzando asĂ el ciclo.
A pesar que el crecimiento de tendencia de la economĂa norteamericana parece haber disminuido, Estados Unidos está en una etapa de recuperaciĂłn y es muy probable que en diciembre la Reserva Federal inicie un proceso, pausado pero definido, de alza de tasas. Ante ello hay riesgo que se genere un perĂodo de volatilidad en los mercados pues las tasas a 10 Ăł 30 años están en niveles histĂłricamente bajos, lo que indicarĂa que los agentes no creen que la FED actĂşe luego.
La economĂa europea sigue marchando lento, mientras China ha logrado desacelerarse sin sobresaltos, superando simultáneamente las inquietudes gatilladas cuando iniciĂł la depreciaciĂłn de su moneda. Finalmente el ambiente en LatinoamĂ©rica mejora desde los deprimidos niveles en que cayĂł junto con el desplome de los commodities. Los mercados de valores y las monedas han rebotado con fuerza – el real brasilero pasĂł de un nivel mĂnimo de 4,12 R/US a 3,15 R/US hoy. Sin duda el proceso ha sido facilitado por la estabilizaciĂłn del precio de las materias primas. Y en lo local las cifras sobre la economĂa chilena obsesionan a nuestros analistas que intentan detectar cambios de tendencia en la realidad econĂłmica del paĂs.
Sin embargo es en el plano polĂtico donde se dan noticias y episodios que pueden tener un fuerte impacto.
En pocos dĂas más EE.UU. elige Presidente, renueva la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El resultado tambiĂ©n determinará el equilibrio en la Corte Suprema, donde existe una vacante luego de la muerte del juez Scalia en febrero pasado. La presencia de Bernie Sanders en las primarias demĂłcratas y el particular carácter del candidato republicano han dado gran dramatismo a esta elecciĂłn y podrĂan tener un impacto relevante para el futuro del paĂs del norte. Dado que las encuestas le dan una ventaja a la señora Clinton, será clave que los resultados electorales permitan que el Congreso siga haciendo de contrapeso del Poder Ejecutivo. En el momento actual, en que la tecnologĂa permite que la ebulliciĂłn de ideas haya alcanzado un nivel global e instantáneo, es importantĂsimo que EE.UU. siga siendo un baluarte de libertad y creatividad para facilitar que energĂas innovadoras se canalicen para catapultar el progreso y el bienestar a nivel global.
Las negociaciones polĂticas sobre el Brexit tambiĂ©n marcarán un hito, aunque el tiempo en que ocurrirán no se cuenta en dĂas sino meses. Si el alma de la UniĂłn Europea es de libertad, incluida la de circulaciĂłn de bienes y capitales, debiera ser relativamente fácil lograr un acuerdo. Lenguajes como “negociar el acceso a sus mercados” son disonantes y tienen reminiscencias por nosotros conocidas en el Pacto Andino o el Mercosur, y de triste evoluciĂłn. Es posible llegar a un acuerdo en que todos ganen, requiriendo del Reino Unido un razonable comportamiento sobre el libre flujo de personas pero permitiendo limitaciones a los movimientos irrestrictos en que primen las conveniencias de aprovecharse y arbitrar entre beneficios sociales. Pero si la discusiĂłn se enrarece para dar un escarmiento a quienes desean escapar de la burocracia de Bruselas, el costo para el continente y el mundo será grande.
Volviendo a Chile - ya lo dijimos - el flujo de datos es cuantioso. Las recientes cifras del crecimiento del comercio de 7,4% el mes pasado segĂşn el INE, alimentan a los optimistas. La caĂda de 24,4% de la importaciĂłn de bienes de capital en el mismo mes refuerza la opiniĂłn de los que no detectan los brotes verdes que la autoridad añora. Las Ăşltimas cifras de desempleo del INE para el 3° trimestre, de 6,8%, no justifican la esperanza de ver un quiebre de tendencia favorable en nuestro magro desempeño. El empleo asalariado respecto a igual fecha del año 2015, disminuye.
La realidad es que la primavera en materias econĂłmicas aĂşn no llega, y el paĂs sigue languideciendo en torno al 2% de avance. El peligro adicional es que la frustraciĂłn de quienes desean ir más rápido – potenciada por lo ciclos polĂticos como la campaña presidencial ya lanzada - termine empujándonos por el camino del populismo. La intolerancia de los funcionarios pĂşblicos que rechazan el reajuste, castigando a la ciudadanĂa con sus huelgas, ciudadanĂa a la que ellos mismos multarán con severidad cuando no pueda cumplir alguna obligaciĂłn, es un sĂmbolo de descontrol. Tampoco son alentadoras las cifras entregadas por la autoridad con motivo de la presentaciĂłn del presupuesto 2017, ya que considerando los gastos comprometidos el dĂ©ficit estructural que se impuso se excede en forma creciente hasta superar los US$ 700 millones el año 2020.
Pero si la economĂa y los polĂticos no permiten alentar esperanzas, los resultados de la elecciĂłn del domingo pasado sĂ. Sea absteniĂ©ndose o votando por alternativas, la ciudadanĂa no respaldĂł a un gobierno que se ha propuesto refundar al paĂs con inspiraciones equivocadas y peor ejecuciĂłn. Ello permite avizorar un camino para corregir desaciertos y liberar nuevamente las energĂas creativas latentes. Es solo una luz de esperanza, pues falta la difĂcil tarea de aunar voluntades y aclarar las ideas para volver a la ruta de progreso. Pero ello basta para ilusionarse.
Afortunadamente estamos todavĂa en mucho mejor pie que paĂses como la Argentina, Brasil o Venezuela que quieren partir de nuevo o deberán hacerlo. Solo falta confiar otra vez en la creatividad y capacidad de emprender de nuestro pueblo, como lo hicimos en los ´90, cuando avanzamos a grandes pasos en todo orden – incremento del bienestar, reducciĂłn de la pobreza y aumento en el volumen de ingresos fiscales.
Para ello el gobierno debe volver a tener un rol de cooperaciĂłn y no de desconfianza y castigo frente a los ciudadanos. La paradoja de ideĂłlogos y funcionarios que se creen superiores y amedrentan a los emprendedores - pero que como en el caso del Servel, el Registro Civil y el padrĂłn electoral muestran su incompetencia - debe ser sustituida por una cabal comprensiĂłn de sus propias limitaciones y un esfuerzo por facilitar el progreso. Si ese cambio se produce el quiebre de tendencia será realidad y sin darnos cuenta entraremos en un nuevo cĂrculo virtuoso. Los argumentos de esperanza de un futuro mejor, como lo anhela el gobierno, no los encontramos hoy en los datos econĂłmicos sino, paradĂłjicamente, en el bajo apoyo de los electores a ese mismo gobierno.
Columna de Hernán Büchi, Consejero de Libertad y Desarrollo, en El Mercurio.-