"Lo más impredecible y sorprendente para nosotros será el curso de los acontecimientos futuros". La frase es del escritor e historiador ruso Aleksandr Solzhenitsyn, pero interpreta muy bien los cambios en materia energética. La reciente licitación de suministro eléctrico nos lo ha demostrado. Asà como por años se anunciara el agotamiento de los combustibles fósiles -vaticinio que se ha visto desafiado por la innovación tecnológica que ha permitido detectar nuevas reservas explotables- son ahora las fuentes renovables, como la solar y eólica, las que están dando que hablar.
El año 2010 los costos medios estimados para la tecnologĂa solar fotovoltaica bordeaban los US$ 180 por MWh, mientras que en la actualidad estarĂan más cerca de los US$ 50,o incluso menos a juzgar por los precios ofertados en la licitaciĂłn. Algo similar ocurriĂł con la tecnologĂa eĂłlica, con caĂdas desde US$ 110 por MWh estimado al 2010 a ofertas en torno a los US$ 50 ¡por suministro las 24 horas del dĂa! Independiente de las inquietudes surgidas en torno a los bajos precios licitados y a un eventual comportamiento especulativo de algunos oferentes, es indudable que las hasta ahora llamadas tecnologĂas "no convencionales" tendrán una progresiva penetraciĂłn en la matriz energĂ©tica, y eventualmente irán desplazando a las fuentes convencionales.
Pero, Âżquiere decir que ya no se necesitarán otro tipo de centrales? DifĂcil de prever. Persiste el problema de la intermitencia —no hay generaciĂłn si no hay radiaciĂłn solar o viento- lo que exige acomodar su presencia con fuentes de generaciĂłn flexible que puedan suplirlas cuando sea necesario.
Ello impone desafĂos, como facilitar el desarrollo de centrales hidroelĂ©ctricas de embalse o de bombeo, que ayudarĂan a gestionar dicha intermitencia. Igualmente, debiera apurarse el tranco en la regulaciĂłn de los servicios complementarios, remunerando la prestaciĂłn de servicio de otras fuentes, como centrales a gas, que permita acomodar las interrupciones en la generaciĂłn. Por Ăşltimo, debiera existir algĂşn resguardo mayor para que los nuevos proyectos no solo se concreten, sino que tengan respaldo financiero suficiente para no poner en riesgo la cadena de pagos.
Pero existe tambiĂ©n la posibilidad que en poco tiempo se pueda contar con sistema de almacenamiento a costos muy bajos, lo que resolverĂa el problema de la intermitencia. De hecho, en la Ăşltima licitaciĂłn participaron proyectos de energĂa solar de concentraciĂłn que si bien no lograron adjudicarse contratos, presentaron ofertas muy competitivas. El desarrollo futuro de baterĂas tiene tambiĂ©n un futuro promisorio.
En suma, es difĂcil prever la composiciĂłn futura de la matriz energĂ©tica, más aĂşn ante una eventual interconexiĂłn elĂ©ctrica regional. Lo que no debe cambiar es el criterio vigente de libertad de emprendimiento y de competitividad, sin preferencias tecnolĂłgicas, con reglas claras en cuanto a seguridad de suministro y sustentabilidad. El mercado se hará cargo de determinar la estructura futura del parque generador, en funciĂłn de la capacidad humana de seguir innovando.
Columna de Susana JimĂ©nez, Coordinadora de PolĂticas PĂşblicas, en Diario Financiero.-