Reforma Agraria: Lecciones a 50 aƱos

El Mercurio

Debatieron en Libertad y Desarrollo sobre la Reforma Agraria el Ministro de Agricultura Carlos Furche, el Presidente de la SNA Patricio Crespo y el académico Alberto Valdés. Luego de sus presentaciones, la historiadora Angela Cousiño moderó un panel en que ademÔs respondieron preguntas del público.

La conversación tuvo de todo: consideraciones políticas, anÔlisis técnico, testimonios personales acerca de cómo ese proceso trastocó la vida de muchas familias al privarlas de su patrimonio y forma de vida. Todo esto en un marco de respeto.

Difícil a estas alturas cerrar la brecha, enorme, en la percepción de distintos actores de este proceso. Pero podemos intentar, creo, sacar lecciones para el futuro acerca de procesos de reforma de esta envergadura.

Una de las conclusiones es que debemos tener mejores diagnósticos. Las ideas son importantes y lo seguirÔn siendo, pero no debieran ocultar ni distorsionar la realidad.

Carlos Furche dijo que la Reforma Agraria tenĆ­a el objetivo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores del campo, aumentar la productividad de la agricultura y cambiar el rĆ©gimen de propiedad haciendo 100 mil nuevos propietarios. El diagnóstico tras esos objetivos era que el rĆ©gimen de ā€œla Haciendaā€, incluido el inquilinaje, debĆ­a mutar hacia uno mĆ”s moderno; que la productividad agrĆ­cola era muy baja; y que sus trabajadores agrĆ­colas vivĆ­an en condiciones miserables.

Pero las intervenciones de Patricio Crespo, Angela Cousiño y  Alberto Valdés fueron desmintiendo este diagnóstico, ya sea con datos factuales o con elementos de contexto. El caso del economista agrario Valdés es interesante porque él declaró haber sido partidario de la Reforma Agraria en su época (como cuando ahora se dice ser partidario de una Reforma Educacional) pero es muy crítico acerca de la forma en que se hizo.

ValdĆ©s afirmó que ā€œla Haciendaā€ no era la realidad del campo chileno en los sesenta, sino treinta aƱos antes. Respecto al inquilinaje el mismo Ministro Furche admitió que ellos representaban menos del 50% de los trabajadores agrĆ­colas. ValdĆ©s afirmó que el rĆ©gimen de regalĆ­as protegĆ­a a los inquilinos de la inflación y que los trabajadores agrĆ­colas no eran mĆ”s pobres que los urbanos. Chile era un paĆ­s pobre. Con datos aportados por Crespo y Angela CousiƱo quedó claro que la precariedad y falta de oportunidades de los trabajadores agrĆ­colas eran en buena parte falla del Estado y no de sus empleadores. Falta de caminos, deficiencias en la cobertura educacional y de salud pĆŗblica.

Y en materia de productividad, Valdés entregó números que muestran que el agro no era mÔs ineficiente que otros sectores productivos, pese a tener un impuesto implícito de mÔs de 30% por la carga que las políticas económicas, en particular la protección arancelaria al sector industrial, imponían a los agricultores.

Finalmente la reforma agraria no mejoró la productividad del agro sino la empeoró, no hizo un solo nuevo propietario e introdujo una división en el país que según algunos estuvo entre las causas de la ruptura de la democracia. Seguir afirmando que la Reforma Agraria es lo que permitió la posterior modernización del agro es como decir que necesitamos mÔs terremotos y tsunamis para mejorar la infraestructura del borde costero.

Otra lección evidente es que una reforma de estos alcances no puede imponerse por una mayoría política circunstancial. La expropiación sin pagar el valor de los activos es brutal. Recordemos que hoy es la Constitución que se quiere cambiar la que defiende al propietario al exigir el pago del valor económico de los activos expropiados por el Estado. Si no fuera por ella, los dueños de colegios particulares, afectados por la reciente reforma educacional, podrían ser brutalmente expropiados.

La comparación con la Reforma Educacional es clara: Una reforma ā€œinevitableā€ pero con un mal diagnóstico: que la calidad es generalizadamente mala (falso), que el lucro es el responsable de ello (ninguna evidencia). TambiĆ©n ha sido conducida por un grupo pequeƱo, ideologizado e impermeable a la crĆ­tica. ĀæHabrĆ” que hacer tambiĆ©n el dĆ­a de maƱana una contra reforma?

Columna de Luis LarraĆ­n, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, en El Mercurio.-

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