A paso demasiado lento

La Tercera

El escenario externo se ha deteriorado, cumpliéndose algunos factores de riesgo anticipados hacia fines de 2015, validando expectativas de un mediano plazo menos auspicioso. Estados Unidos, que pese a todo está creciendo más que Chile, se encamina hacia un proceso de normalización de tasas más lento de lo anticipado. No puede decirse lo mismo de Europa, que (respetando su diversidad) necesita acciones más decididas para flexibilizar sus mercados, evaluar sus regulaciones y aumentar la productividad, además de continuar con el proceso de racionalización fiscal y con ello replantearse sus sobredimensionados estados de bienestar. Por ahora, y en ausencia de un dinamismo mayor, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, se ha involucrado en una poco ortodoxa política monetaria con tasas negativas y compra de deuda corporativa, penetrando un terreno desconocido y lleno de interrogantes. China por su parte vive un aterrizaje de su crecimiento, con dificultades para avanzar en competitividad y pérdida de resevas que reflejan una apuesta en contra la moneda, y una economía que va ganando en complejidad y con ello dificultades para la autoridad. A este escenario se suma una luz de alerta sobre Brasil y su efecto sobre una región ya debilitada.

En nuestro país, todo ello ha tenido y tendrá consecuencias, las cuales se suman a una economía ya alicaída y profundamente golpeada por una marea de reformas estructurales que van en perjuicio de su desarrollo. Después de crecer 1,9% en 2004, en 2015 alcanzamos un 2,1% con un aporte de 0,8% del consumo de gobierno y un -0,4% de la formación bruta de capital. Hacia adelante, el aporte del gobierno debiese ser menor, hay dudas respecto a la evolución de sectores como la construcción hacia fines de año y no se ve por donde pueda surgir una fuente de crecimiento adicional en tanto sigue evidenciando un alto pesimismo tanto en los consumidores como en los inversionistas. Todo lo contrario, las perspectivas no se ven auspiciosas. Tal vez lo que más remece es percibir algo de conformidad y/o aceptación respecto a este desempeño, que en definitiva arriesga terminar por empujar a la baja el crecimiento de tendencia en lugar de que ocurra al revés.

Como consecuencia de los menores precios de las materias primas, se ha ido evidenciando una caída en los términos de intercambio por efecto del menor precio del cobre que no alcanza a ser compensada por el menor precio del petróleo, sin embargo, a nivel del ingreso nacional el efecto desaparece dada la menor repatriación de capitales de las mineras.

Sin embargo, el menor precio del cobre tiene un impacto mayor en las finanzas públicas. Con el fin de dar una señal, particularmente a las agencias evaluadoras de riesgo pero también a los mercados en general, el Ministro de Hacienda se anticipa y ejecuta una moderada rebaja al gasto público por US$ 540 millones, con lo cual busca mantener el déficit estructural tras reconocer anticipadamente un deterioro en el precio del cobre y el crecimiento de largo plazo (lo segundo planteado en forma implícita y en magnitud desconocida). Este deterioro, sería según Hacienda en torno a 1,3% del PIB. Pero la buena nueva es la presencia mayores ingresos, totalmente inesperados para el gobierno antes del cuarto trimestre de 2015, de un monto cercano al efecto del menor precio del cobre y de naturaleza permanente.

Antes de preguntarnos por la relevancia del ajuste en cuanto a su magnitud, es interesante constatar que una parte importante de éste no constituye una rebaja de gasto permanente, que es lo que correspondería frente a una pérdida de ingresos permanentes, sino más bien unan postergación de los gastos. Para graficarlo, consideremos solo 4 rebajas que acumulan el 60% del paquete completo.

  • Un 36% se explica principalmente con postergación en el aumento de horas lectivas en la Ley de Carrera Docente, fruto del retraso en su aprobación ($ 138.000 millones que deberán estar el Presupuesto 2017).
  • También se ahorraron $ 50.000 millones en el costo estimado de la gratuidad y becas en educación superior (13%), porque se habrían sumado menos instituciones. Si es ahorro permanente o no depende de cómo evolucione este compromiso.
  • Un tercer ahorro se produce por un pago de la cuota del subsidio de una concesión que correspondía pagar este año y se anticipó en 2015 (otro 5% del paquete equivalente a $ 21.234 millones).
  • El cuarto ejemplo: tras cambios en los programas de vivienda, se produce un atraso en la ejecución que posterga para 2017 la entrega de soluciones habitacionales ($ 19.000 millones).

Luego, preguntémosnos si con ello se logra convergencia en las finanzas públicas con una mirada de mediano plazo. Tomando como un dato el ajuste de parámetros de largo plazo, no se revisaron las estimaciones de ingresos y gastos de mediano plazo. Es ahí donde en mi opinión hay que prestar mucha atención. En efecto, la debilidad en el crecimiento disminuye los ingresos futuros, pero más allá de ajustar algunos gastos o postergarlos, no se han conciliado las expectativas que están alimentando gastos comprometidos, no por ley como se señala en la metodología oficial, pero si por compromiso político. Alimentar una brecha entre expectativas y posibilidades es complicado y se ha renunciado a una oportunidad para encauzarlas adecuadamente. El crecimiento de largo plazo importa al gobierno, pero importa aún más para generar empleos y reducir la pobreza como constata una vez más un reciente estudio de Cepal. En definitiva, el bajo crecimiento en países en desarrollo solo puede generar tensiones entre lo deseado y lo posible.

Lo segundo a que se ha renunciado es a dar la pelea por el crecimiento. El Ministro de Hacienda la debe estar dando, pero demasiado solo. Como sea, no logra revertir las políticas ni los énfasis del gobierno. Así, lejos de darle consistencia a una agenda de crecimiento siguen avanzando las reformas que están debilitando nuestra capacidad de crear riqueza. Vamos a paso demasiado lento para las expectativas que se han formado.

 

Columna de Rosanna Costa C., Subdirectora de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-

Tags:

otras publicaciones

La Tercera

Juan Ignacio Gómez