
El panorama internacional es mĂĄs incierto el 2016 que lo que fue en aĂąos anteriores, aunque no necesariamente mĂĄs malo. De hecho, se prevĂŠ que Estados Unidos crezca mĂĄs que los aĂąos anteriores consolidando su recuperaciĂłn. En el paĂs del norte la discusiĂłn es cĂłmo se va a utilizar el instrumental monetario para evitar que el mayor dinamismo se transforme en inflaciĂłn. El FED piensa en 4 alzas de la tasa de interĂŠs durante el aĂąo, mientras el mercado apuesta a que debieran ser solamente 2. La complejidad estĂĄ en cĂłmo se cierra esta brecha de expectativas y  en el efecto que las alzas tengan sobre el resto de las economĂas. La Zona Euro continĂşa con su lenta pero segura recuperaciĂłn, de modo que no es probable que las malas noticias lleguen desde allĂĄ.
Las malas noticias vienen mĂĄs bien desde China y las economĂas emergentes. China estĂĄ en una transformaciĂłn estructural de su economĂa que requiere cambiar la composiciĂłn del gasto (mĂĄs consumo y menos inversiĂłn) y hacerse cargo de las burbujas que una exagerada inversiĂłn, financiada con deuda, ha creado en ese paĂs. Con todo, dado el poco peso de China en los mercados financieros internacionales, nuestra atenciĂłn estĂĄ mĂĄs centrada en las consecuencias de una menor demanda, especialmente de cobre.
En Brasil la cosa se ve muy dura. Se espera otro aĂąo con caĂdas del PIB de mĂĄs de 3% y un ambiente de generalizada desconfianza por los casos de corrupciĂłn que amenazan hasta a Dilma Rousseff. Colombia es otro paĂs muy complicado dentro de la regiĂłn, especialmente por su desbocado dĂŠficit de cuenta corriente. Argentina representa por ahora una esperanza, alentada por el equipo econĂłmico de excelencia que convocĂł Mauricio Macri.
Y lo Ăşltimo en el campo internacional, hay alguna preocupaciĂłn por la caĂda del comercio global y brotes de medidas proteccionistas, lo que es especialmente incidente en paĂses en que el comercio exterior es muy importante en el PIB.
Chile se enfrenta a este panorama con sus fortalezas y debilidades. La exitosa colocaciĂłn de un bono en el extranjero por 2.500 millones de dĂłlares, con spreads que van entre 110 y 130 puntos base, indica que nuestro paĂs aĂşn es distinguido en la regiĂłn en materia de grado de inversiĂłn. Falta colocar, ahora internamente, otros 7.500 millones. Se empieza a mirar con mayor cautela el endeudamiento de la economĂa chilena. Ya la deuda corporativa muestra un importante crecimiento, en buena parte explicado por las bajĂsimas tasas de interĂŠs que es posible obtener para esa modalidad de financiamiento. La deuda interna neta se acerca a valores del orden del 15% que no se veĂan hace muchos aĂąos.
El Ministro de Hacienda Rodrigo ValdĂŠs ha mostrado hasta ahora impecables credenciales en materia de equilibrio fiscal y el mercado espera que los ratifique el aĂąo 2016. Aunque el dĂŠficit fiscal del aĂąo 2015 resulte menor al esperado, las razones son bĂĄsicamente transitorias, de modo que el Ministro debiera persistir en ese esfuerzo para seguir cuidando âla joya de la coronaâ de la conducciĂłn econĂłmica chilena.
La irreprochable conducciĂłn macroeconĂłmica es una condiciĂłn necesaria, pero no suficiente, para que la economĂa chilena se reactive y vuelva a crecer, generando asĂ las condiciones de bienestar que la poblaciĂłn demanda. El fin del ciclo de los commodities requiere una reasignaciĂłn de recursos productivos hacia actividades que hoy tienen condiciones para expandirse, que no son las mismas que alimentaron el ciclo anterior. Para ello la flexibilidad de los mercados es fundamental y en ello la reforma laboral juega un papel vital. Es de esperar que la postergaciĂłn de su tramitaciĂłn lleve a considerar este elemento.
En definitiva, lo que requiere Chile es un mayor ĂŠnfasis en la microeconomĂa y las reformas del gobierno son muy incidentes en ese campo. Es hora que el Ministro de Hacienda empiece a gastar parte de su capital polĂtico en la microeconomĂa.
Columna de Luis LarraĂn, Director Ejecutivo de LyD, publicada en Diario Financiero.-