Conflicto en La Araucanía: Un diagnóstico que se repite

Chile B

Se termina el año 2015 y a la hora de realizar un balance anual sobre la situación relativa al conflicto en La Araucanía, nos encontramos con más desaciertos que aciertos. Lamentablemente esto se ha convertido en una tendencia, en la medida que año tras año y contrario a las expectativas de los habitantes de la región, nada ha mejorado.

En los últimos meses, el conflicto mapuche ha cobrado mayor relevancia en la opinión pública debido a la agudización y reiteración de hechos violentos en La Araucanía. Los datos de la última encuesta Bicentenario Adimark (2015) reflejan la preocupación de la sociedad frente al tema. De este modo, un 77% de la población declara la existencia de un gran conflicto entre el Estado Chileno y los mapuche. Asimismo y conforme datos entregados por la encuesta sobre percepciones sobre el Conflicto Mapuche realizada por Cadem (2015), un 61% de los encuestados afirma que éste ha aumentado durante los últimos cinco años. Estas cifras resultan alarmantes si nos enfocamos en que el Gobierno sigue manteniendo una política negacionista frente al conflicto –a pesar de la existencia de más de 200 actos de violencia a septiembre del presente año- generando una errática señal de indolencia, que no tiene otro efecto que el de la naturalización de la violencia en la zona.

La innegable crisis de liderazgo y conducción política de La Moneda ha derivado en una radicalización de los atentados en la región. Esta incapacidad en el actuar del Ejecutivo se ha traducido un deterioro del Estado de Derecho, al no ser capaz de proveer seguridad a los habitantes de la zona más álgida del conflicto en La Araucanía. Calificar de “hechos aislados” o de “violencia rural” los constantes episodios de extrema violencia en la región, poco ayuda en mejorar la lamentable situación que viven muchos habitantes de la zona. Pero visualizando una de las raíces del problema, es preciso señalar que la política de entrega de tierras no ha logrado instalar la tan anhelada paz social en la zona, sino por el contrario, ha sido la responsable de gran parte de la violencia existente.

Finalmente y luego de constantes demandas e intentos por visibilizar la terrible situación en la que se encuentran las víctimas que ha dejado el conflicto mapuche, la Presidenta de la República realizará su primera visita oficial a la zona el día de hoy. Esperemos que esta visita no sólo se quede en lo anecdótico, urge una toma de conciencia sobre la gravedad de la situación actual y la generación con definiciones claras de una agenda por parte del Gobierno. De esta forma, es enormemente necesario que la Presidenta no desaproveche la oportunidad de realizar un diagnostico claro, ya que otro año más marcado por la negación del conflicto, y una difusa y errada conducción política sería inconducente para las víctimas del conflicto de La Araucanía, quienes, balance tras balance, siguen esperando.

 

 Columna de Yasmin Zaror, Investigadora del Programa Sociedad y Política de Libertad y Desarrollo, publicada en Chile B.- 

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