CorrĆa el aƱo 1989 y el paĆs se preparaba para una pacifica transición que culminarĆa en un orden democrĆ”tico. La sociedad chilena habĆa experimentado una sustantiva transformación polĆtica y la económica. Se habĆan abierto los espacios para el ejercicio de las responsabilidades individuales y el Estado, en una perspectiva de subsidiariedad, ejercĆa las funciones que le son propias en los campos de la seguridad externa e interna y en la aplicación de la justicia. Todo ello en la referencia de la bĆŗsqueda del Bien ComĆŗn. Se puso especial Ć©nfasis en generar libertad de oportunidades focalizando la preocupación de las polĆticas sociales en los sectores mĆ”s vulnerables de la sociedad.
Al producirse el cambio polĆtico fue necesaria la conformación de una entidad que pudiera proyectar los valores y principios que habĆan ilustrado el proceso de transformación antes seƱalado. Es allĆ donde surge Libertad y Desarrollo.
Al mirar este recorrido de 25 aƱos observamos que la sociedad chilena ha experimentado cambios de significación. Se consolidó un rĆ©gimen de democracia en su doble dimensión. Por una parte, como forma de gobierno y tambiĆ©n como forma de vida que se traduce en abrir los espacios para ejercer las responsabilidades individuales. En el orden económico se consolidó un rĆ©gimen de apertura a la economĆa internacional y el resguardo del derecho de propiedad y la libertad de mercados promovieron el empuje innovador de los privados. AsĆ, tambiĆ©n, se le dio valor al ejercicio de un Estado de Derecho con reglas y normas impersonales, con atribuciones especĆficas a cada uno de los poderes del Estado en cuya estabilidad se dio la real posibilidad de un progreso sostenido.
En el aƱo 2014 se inicia un nuevo gobierno que, a diferencia de todos los anteriores, instala en su programa una aspiración de carĆ”cter refundacional. Un diagnóstico, a nuestro juicio, errado acerca de las circunstancias que prevalecen en el paĆs lleva a las nuevas autoridades a la convicción de un malestar generalizado que debe conducir a estructurar un nuevo modelo para la sociedad chilena, esta vez, cimentado en un mayor grado de estatismo que se manifiesta principalmente en el orden de las polĆticas sociales.
Nos encontramos, entonces, frente a un proceso de transformación social amparado en una visión ideológica en la cual observamos, tanto una manifiesta voluntad de las autoridades para alcanzar su propósito programĆ”tico como tambiĆ©n, y simultĆ”neamente, un menor apoyo de la ciudadanĆa. Esta circunstancia se traduce en la paulatina pĆ©rdida de los consensos bĆ”sicos que nos acompaƱaron los primeros 25 aƱos de vigencia de la democracia. AsĆ tambiĆ©n, en la elaboración de nuevas polĆticas pĆŗblicas es posible observar ausencia de prolijidad, como tambiĆ©n un grado de voluntarismo en que prevalece la eficacia por sobre el logro de la eficiencia.
Al celebrar 25 aƱos nuestro mensaje es uno solo: apliquemos la voluntad en la bĆŗsqueda de un proyecto que nos una y restauremos las confianzas que emergen de la convicción que el paĆs se mueve en un sentido de sensatez en cuanto a las polĆticas pĆŗblicas que se aplican. Que la acción en materia de polĆticas pĆŗblicas no sólo estĆ© revestida de la eficacia en cuanto a la consecución de sus propósitos sino tambiĆ©n de la rigurosidad tĆ©cnica y profesional que ellas exigen para alcanzar sus altas finalidades. Por Ćŗltimo, que el realismo que siempre debe apreciarse en la vida de una sociedad no se subordine a visiones de carĆ”cter ideológico que sólo significarĆ”n la postergación en cuanto a alcanzar los legĆtimos anhelos de bienestar.
Por Carlos F. CƔceres C. Presidente del Consejo de Libertad y Desarrollo