Registro Civil y Gratuidad en Educación

Pulso

Un amigo me contó el otro dĆ­a sobre su experiencia para intentar obtener la documentación que necesitaba, a pesar del paro del Registro Civil. Durante horas esperó en la calle a que saliera del recinto un funcionario designado para elegir a quiĆ©nes podrĆ­an ingresar por tratarse –segĆŗn su criterio- de situaciones urgentes que justificaban la atención. ĀæEs razonable que se otorgue a alguien la atribución de decidir arbitrariamente quĆ© es mĆ”s importante, si el pasaporte para poder realizar un viaje, una inscripción de nacimiento, o un acuerdo de unión civil?

Pero la suerte no sólo dependĆ­a de dichos criterios, pues segĆŗn me contó mi amigo, hubo momentos en que la gente perdĆ­a la calma y comenzaba a empujarse para quedar en primera fila y asĆ­ tener mĆ”s posibilidades de entrar una vez que el sujeto designado lo permitiera. En sus propias palabras, regĆ­a la ā€œley del mĆ”s fuerteā€.

La situación del Registro Civil, en que los que lograron realizar sus trĆ”mites fueron los mĆ”s fuertes que presionaron con mĆ”s dureza, pero que ademĆ”s cumplieron con los requisitos que el designado de turno consideró como urgentes, me recordó el sistema de financiamiento a la educación superior que el Gobierno estĆ” tratando de introducir mediante la ley de presupuestos. En lugar de basarse en criterios consensuados y objetivos, se ha hecho una elección ā€œa dedoā€ de quĆ© alumnos –pertenecientes a quĆ© instituciones- podrĆ”n acceder al financiamiento pĆŗblico. Y en esa elección no sólo jugó un rol la discrecionalidad de los funcionarios de turno, sino tambiĆ©n es muy posible que haya aplicado la ley del mĆ”s fuerte, pues como ha sido la tónica, se favorecerĆ” al grupo de instituciones cuyos rectores se encuentran mejor organizados y que mĆ”s presión suelen ejercer hacia el Gobierno.

Tal como el funcionario designado para decidir quiénes serían atendidos en el Registro Civil, el Gobierno se estÔ arrogando un poder que no le corresponde, al tomar en forma arbitraria una decisión que debiese estar institucionalizada y fundamentada en una propuesta de ley discutida en una instancia específica para ello.

 

Columna de MarĆ­a Paz Arzola, investigadora del Programa Social de LyD, publicada en Pulso.-Ā 

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