ĀæCuĆ”l es el significado polĆtico de la entrevista que dio NicolĆ”s Eyzaguirre a El Mercurio?
Se ha especulado mucho sobre ella. Una lectura cuidadosa da cuenta que no fue un impulso del ministro, ni una entrevista rutinaria sobre sus tareas en la SecretarĆa General de la Presidencia, sino mĆ”s bien una aparición planificada. Hay largas frases, muy elaboradas, que no corresponden al estilo coloquial de Eyzaguirre y da la impresión de que esas frases estĆ”n allĆ para decirnos algo.
Todo lleva a pensar que la entrevista fue dada para transmitir el pensamiento de la Presidenta Michelle Bachelet sobre el momento polĆtico. Eyzaguirre, en este rol de comunicación, subroga a la Presidenta.
Pero un examen del contenido de la entrevista permite concluir que Ć©sta no deja ver cuĆ”l es la decisión presidencial acerca del rumbo que ha de tomar su gobierno en los aƱos que le quedan. Y quizĆ”s es precisamente ese el mĆ©rito de la entrevista: permite desnudar el vacĆo que hay en el proyecto de la Presidenta para gobernar al paĆs.
En otras palabras: se ha gastado mucha tinta para decir muy poco.
Tan bien hace Eyzaguirre el papel de representar a la Presidenta, que en este desdoblamiento llega a olvidarse al parecer de su propia persona, ya que se permite criticar el diseño e implementación de las reformas, ”cuando la principal de ellas fue completa responsabilidad de él!
Se ha puesto mucho Ć©nfasis en el valor que tiene que Eyzaguirre reconozca los errores del gobierno e incluso algunos polĆticos de oposición han celebrado su gesto y han corrido a ponerse a su disposición para lograr acuerdos.
ĀæPero quĆ© valor tiene el reconocimiento de un error cuando no se muestra la mĆnima disposición a repararlo?
Porque Eyzaguirre, si bien reconoce que se han cometido errores y ha faltado disposición al diÔlogo, agrega enseguida que no estÔ disponible para acuerdos cupulares y alude a la democracia directa como una forma de dialogar.
ĀæDemocracia directa? Populismo puro y duro, como ChĆ”vez o como Evo que āaceptaā que se cambie la Constitución para ir a su cuarto perĆodo presidencial.
Hay que considerar que el ministro de la Presidencia llega a reconocer que el diagnóstico que hizo la Nueva MayorĆa fue equivocado, y sin embargo no dice una palabra acerca de la rectificación que serĆa necesaria en consecuencia.
Incluso mĆ”s, a los dos dĆas de la entrevista, la āNaniā, como trata el Nico a la ministra de Educación (en eso la entrevista se salió del libreto), anuncia que la agenda en Educación continĆŗa sin variaciones y antes de julio del próximo aƱo tendremos proyectos para desmunicipalizar la educación escolar, gratuidad en la educación universitaria, ademĆ”s de tramitar Carrera Docente. No podemos atribuir estos anuncios a dĆ©ficit atencional de la ministra Delpiano, sino que a falta de real voluntad de rectificar.
Hay dos cuestiones adicionales que vale la pena comentar sobre esta entrevista. La primera es que parece estar siguiendo un modelo o pauta diseƱada en La Moneda para reconocer errores, entendiendo que eso es bien recibido por la población. Sin embargo, como hemos comentado, ello no viene seguido de propuestas y acciones para solucionar esos errores, de manera que responderĆa mĆ”s a un objetivo comunicacional que a una decisión de hacer las cosas de manera distinta.
La segunda cuestión es que nos parece que la entrevista tambiĆ©n cumple un rol de respaldar, al menos tĆ”citamente, lo que estĆ”n haciendo Jorge Burgos y Rodrigo ValdĆ©s en los Ministerios de Interior y de Hacienda. Como se especula que la Presidenta piensa distinto a ellos y da la sensación de que en cualquier minuto ella podrĆa quitarles el piso, la entrevista se encarga de decir que al interior del gobierno hay una visión comĆŗn en esto de reconocer los errores. No es sólo la dupla la que piensa que se han cometido errores, la Presidenta tambiĆ©n estĆ” de acuerdo con ello.Ā No sabemos si esta imagen que se quiere mostrar corresponde verdaderamente a la realidad, o si persisten concepciones muy diferentes al interior de Palacio; pero al menos se hizo el esfuerzo de intentar mostrar una cara comĆŗn.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El LĆbero.-