Reforma a la salud: Los patines otra vez

Alejandra Candia -La ministra de Salud entregó los principales lineamientos de la reforma que impulsará. El paralelo con la metáfora de los patines utilizada por el ex ministro Eyzaguirre resulta inevitable. Una vez más estamos frente a un sector con grandes deficiencias en el sistema público: listas de espera, deuda hospitalaria, falta de especialistas, incapacidad de ejecución de la inversión, etc. Y una vez más también, a pesar de este negativo diagnóstico que afecta a más del 80% de la población, el gobierno centra su atención en reformar (“quitarle los patines”) al sector privado. Lamentablemente, al igual que en educación, con esta reforma todos podríamos quedar peor que antes.

La reforma busca eliminar el problema de comparar planes creando un plan único en salud, el cual en el caso de los privados se financiaría con su cotización. Mientras más prestaciones incluya este plan, más caro será, y en consecuencia, menor será el porcentaje de afiliados de isapre que podrá pagarlo. Menor aún, si además a la cotización se le extraerá una “tajada” para financiar el fondo mancomunado que se propone como componente “solidario” de la reforma. Este recorte (que aún no sabemos qué financiaría, pero que incluso podría ser creciente en el tiempo) no es sino un impuesto inexistente en el caso de Fonasa, puesto que en este caso la cotización se ve complementada con aporte fiscal en caso de no alcanzar para cubrir las prestaciones.

En suma, con la reforma los beneficiarios de isapre tendrían menos recursos para financiar un plan y  se podrían ver forzados a irse a Fonasa, desmejorando no sólo su situación actual, sino que la del ya colapsado sector público. Estimaciones utilizando Casen muestran que hoy hay más de 660 mil personas que aún perteneciendo a los tres primeros quintiles de la población decidieron voluntariamente escapar de las colas y afiliarse a una isapre. Ellos podrían ser los primeros perjudicados.

Por otra parte, existe consenso técnico en que podría crearse un fondo de compensación por riesgos interisapres para avanzar respecto de las preexistencias. Sin embargo, el gobierno propone terminar de golpe con la declaración de salud. Avanzar en esta línea sin corregir los problemas de oportunidad del sector público incentivaría a los asegurados por Fonasa a irse a las isapres a buscar las soluciones que el aparato estatal no les da, lo cual afectaría la calidad del sector privado, incluso pudiendo llevarlo a su desaparición.

Por último, se prohibiría toda forma de integración vertical, dando por hecho que la asociación entre prestadores y seguros privados resulta perjudicial para la población, aun cuando no existe evidencia clara que así sea en el caso chileno. Al menos la evidencia internacional la muestra como una alternativa para la contención de costos en salud, un fenómeno que cobra cada vez más relevancia en nuestro país.

Estamos ad portas del ingreso de una nueva reforma, que al igual que sus antecesoras, en vez de centrar sus esfuerzos en mejorar la oportunidad de atención de los asegurados por Fonasa y corregir los problemas de las isapres, podría terminar “quitándole los patines” al sector privado y empeorando la situación tanto de los asegurados por isapres como del sector público. 

 

Columna de Alejandra Candia, Directora del Programa Social de Libertad y Desarrollo, publicada en Voces de La Tercera.-