Crónica de una renuncia anunciada

A nadie ha dejado indiferente la solicitud de renuncia que el Gobierno le hizo al ex intendente Francisco Huenchumilla. Su dimisión se produce a sólo horas de que se cumpliera el plazo de 10 días que se autoimpuso la ex autoridad, para dar a conocer su “Propuesta al gobierno respecto de la situación de la región de la Araucanía”.

Su paso por la intendencia fue a toPablo Siegeldas luces controvertido. No logró el objetivo de disminuir los conflictos y mejorar las relaciones con las comunidades mapuches, su estrategia de acercamiento a las comunidades fue errada, al punto que fue rechazada por buena parte de las comunidades indígenas y fue sujeto de un constante cuestionamiento político, al punto que significó una interpelación al ex ministro Rodrigo Peñailillo, para posteriormente instalar una permanente tensión en el Ejecutivo en relación a su rol y accionar en la región.

El fracaso de Huenchumilla en la consecución del objetivo de generar condiciones de paz social en la región resulta evidente. Según el catastro de violencia indígena de Libertad y Desarrollo se han incrementado las tomas, cortes de camino y actos de violencia extrema, lo que se visibiliza de mejor forma con la marcha de los camioneros que pretende llegar el jueves a La Moneda, quienes desesperadamente piden que se adopten las medidas y recursos necesarios para terminar con los hechos de violencia.

Además de declaraciones e intervenciones que fueron irresponsables y políticamente incorrectas como la visita a la cárcel a Celestino Córdova condenado por la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay, señalar que se quemaría a lo bonzo en la Plaza de Armas de Temuco por la paz social en la Araucanía y mencionar que “no puede haber cientos de familias viviendo en una hectárea cuando al lado hay caballeros que tienen 2 mil, resulta evidente que éstas en poco contribuyeron en dar señales en línea de terminar con la incertidumbre y la fragilidad del Estado de Derecho que existe en la región.

¿Qué otra decisión política se podía esperar? Era muy difícil que una autoridad con esa forma y estilo de conducción lograra prolongar un mandato que se tornaba insostenible a la luz del recrudecimiento de la violencia, la movilización social y la falta de interlocución entre el Gobierno y las partes involucradas.

Sin embargo, desde el punto de vista político, la coyuntura que termina por detonar su salida de la intendencia fue la presentación de sus propuestas para la Araucanía, sin previa consulta al Ministro de Interior o a la propia Presidenta, mostrando una vez más un sello personalista que bordea en lo caudillista.

Y aunque ahora pasan a ser una anécdota, muchas de sus propuestas presentadas, en ningún caso ofrecían un cambio real en el foco de la problemática, más bien por el contrario, el ex intendente sugería medidas irrisorias tales como: negociar con las empresas forestales un mecanismo que separe la propiedad de la tierra de la producción.

Finalmente, con una nueva autoridad en la región, es de esperar, por el bien de todos, que de una vez por todas se asuma la crisis de autoridad que existe en la zona, a efectos de generar un cambio en el enfoque de las políticas en aras de lograr un mayor consenso y bienestar entre los habitantes de la región de La Araucanía.

Columna de Pablo Siegel, Investigador del Programa Sociedad y Política de Libertad y Desarrollo, publicada en Chile B.-