¿Qué sabemos de nuestros municipios?

 

bettina hNo es primera vez que hay ruido en el negocio de la basura. La reciente noticia de fundadas sospechas relativas al pago de “estímulos” para la adjudicación de contratos de recolección de basura, también habla de “estímulos” para la adjudicación de contratos de mantención de alumbrado público y de áreas verdes. De ser esto cierto, no sólo el negocio de la basura tendría mal olor. Pero no sólo la corrupción nos priva de más y mejores servicios que debieran entregarnos nuestros municipios. Una mala e ineficiente gestión también se traduce en ello.

Sólo en los últimos diez años los ingresos de los municipios se han duplicado, alcanzando  el año 2013 los $ 4.342 mil millones. Cada vez administran mayores recursos, pero ello no ha ido de la mano de mayores niveles de transparencia que realmente permitan evaluar la gestión hecha por sus alcaldes. A partir del  año 2008, la ley de acceso a la información pública también impone obligaciones a los municipios y el sistema de compras por medio del portal de Chile Compra también cubre este sector. Pero si bien los municipios han sido parte de importantes reformas que buscan alcanzar una mayor transparencia sobre su gestión, en muchos ámbitos aún son una caja negra. Una reforma que permita avanzar en esta materia, no ha sido parte de la agenda. Durante años se han venido gastando cuantiosos recursos a través de programas de la Subsecretaría de Desarrollo Regional del Ministerio del Interior en iniciativas que buscan mejorar la gestión municipal, pero el desarrollo de herramientas para medirla no han corrido similar suerte.

Hasta el día de hoy no se tiene información comparable por municipio. Por ejemplo, si bien es de fácil acceso saber que el año 2014 el municipio de Maipú gastó por habitante $ 13.654 en servicios de aseo, mientras que el municipio de Puente Alto tuvo un gasto de $ 9.931, ello es consecuencia de una mala gestión o directamente corrupción por parte de las autoridades de Maipú? A la luz de los recientes antecedentes ello pudiera ser, pero para tener certeza se requiere de más información. En este caso, para evaluar la gestión de un municipio lo que se requiere saber es, por ejemplo, cuántas son las toneladas de basura que se retiran. Pero esa cifra no se conoce. Situación similar se tiene en el caso de la mantención de áreas verdes, donde el dato clave es en relación a la extensión de las áreas mantenidas, o en el caso de la mantención del alumbrado público, en relación al número de luminarias en la comuna.

El contar con indicadores comparables, que realmente sean reflejo de la gestión que hacen los alcaldes resulta imprescindible para tener gestiones más eficientes. Ello no significa que finalmente todos los municipios tengan que tener el mismo nivel de gasto en las diversas áreas, ya que el componente calidad también juega un rol. Nunca tendrá el mismo costo mantener parques con una parte importante extensión de maicillo versus una con prados de pasto. Pero ello deberá ser evaluado por la ciudadanía cada cuatro años durante la elección democrática de nuestras autoridades locales.  Por el momento, ese proceso, no sólo se lleva a cabo en una cámara secreta sino que también en una “cámara oscura”.

Columna de Bettina Horst, Gerenta General de LyD, publicada hoy en Pulso.-